“Golpe al corazón”: la fórmula de la sencillez

rotagonizada por Sebastián Estevanez, se acomoda en el molde del culebrón clásico.

Aún con historias cruzadas y una potente amenaza de triángulos amorosos, el planteo es claramente lineal. Si hubiera que decodificar la fórmula, el primer capítulo de Golpe al corazón (a las 22.15, por Telefe) alcanzaría para enmarcar la tira en el ABC de Quique Estevanez: dos personajes centrales con pasados pesados, que inequívocamente terminarán juntos, rodeados de criaturas pintorescas, unas buenas, unas malas. Pocos grises, culebrón clásico matizado con toques de humor, lugares comunes que no se disfrazan.

Desde ahí, sin más pretensiones que contar una historia de amor que entretenga más de lo que haga reflexionar, su nueva telenovela, protagonizada por Sebastián Estevanez, sigue los pasos de Dulce amor (2012) y Camino al amor (2014), con la simpleza como referencia. No es que no haya complejidades en el entramado, sino que, a diferencia de otras ficciones argentinas, la dupla de los Estevanez van por la senda de lo que se ve: no hay que interpretar mensajes ocultos ni traducir metáforas.

Golpe al corazón tuvo un capítulo inicial atravesado por el quién es quién. Primero se lo vio a Rafael Farías (Estevanez) subiendo al ring para pelear por un título mundial de boxeo y a su mujer, Paula, embarazada, rumbo al estadio para verlo brillar. Mientras suena el Himno Nacional Argentino, justo en la parte que dice “Oh juremos con gloria morir” ella choca y… muere. La tira se había abierto con la imagen de Marcela Ríos (Eleonora Wexler) en un parque, leyendo un texto en braille. De ahí se pasó a la previa del combate, luego a la pelea y, cuando parecía tener a su rival a punto caramelo para el nocaut, su madre (Georgina Barbarossa) le dio la mala noticia. De ahí al sanatorio, al dolor, a la decisión de donar los órganos, al traslado de hospital a hospital, a la cirugía ocular con una paciente que es… claro, Marcela.

Echadas las cartas y tras un salto de 8 años, se lo ve como chofer de ambulancia que decide cambiar de clínica. Y gracias a su amigo Pedro (el médico que le informó la muerte de su mujer, interpretado por Miguel Angel Rodríguez, en un nuevo rol para su galería) termina donde él trabaja y donde atiende… claro, Marcela. En pocas escenas, la historia los junta. En el medio está su marido, el médico que provocó el accidente de Paula. Y un montón de “ingredientes Estevanez”, para entretener la hora de la cena.

EL RATING

El lunes marcó 16,1 puntos. Fue lo más visto de Telefe, y se ubicó tercero en la tabla del día, detrás de “ShowMatch” y “Las Estrellas”.

 

GG

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