Lo importante es no discriminar

Sigo recordando algunas notas de las publicadas a lo largo de los 15 años que, SEMANARIO ARGENTINO, cumplirá el próximo 1 de julio.
Como durante la pasada semana, una de las noticias fue, la futura paternidad de Marley, mediante el alquiler de un vientre; elegí esta del 2 de mayo de 2008:
No se puede negar que los avances en los procedimientos de fertilización asistida, han venido a traer una luz de esperanza para aquellas parejas –sin importar su elección sexual-, que hasta hace unos años veían coartada su posibilidad de ser padres biológicos.
Sin embargo, al salir estos métodos del estricto ámbito de lo médico para ser difundidos como un producto de mercado, puede que en el futuro, y en manos del marketing, la fertilización asistida pase de ser otro modo de procrear, para convertirse en “el” modo de procrear.

Así, llevados de la mano de la publicidad, uno puede imaginar situaciones como la que se describen a continuación.
“¡Hola, cómo te va, tanto tiempo! Qué hacés por acá”, pregunta una amiga a otra al encontrarla en una coqueta calle de Recoleta.
“No sabés, estoy re-ansiosa. Voy a FERTILSHOP”, responde la aludida.
“¡Cómo hiciste guacha, quemaste el plástico! FERTILSHOP es re-top. Es lo más”.
“Sí, no me hablés. Hace rato que vengo privándome de cosas. No tenés una idea de cuánto hace que no voy a un Spa. Pero vale la pena. Tienen el mejor esperma de Buenos Aires”.
“Y ni hablar de los óvulos”, interrumpe la amiga, “Todos de modelos top ¿Es cierto que el resultado es garantizado?”

La futura clienta de FERTILSHOP, se pierde en el relato de el sinnúmero de beneficios que el más afamado centro de procreación ofrece: color y tipo de piel, cabello rubio, moreno o castaño, lacio, rizado, o semi, estatura mínima de 1,80 m, y ninguna posibilidad de enfermedades hereditarias o auto inmunes. Todo, como es sabido, a elección de la cliente. Eso sin contar que, en caso de desearlo, ni siquiera es necesario que ponga su útero. Para estos casos, la empresa ofrece el servicio de vientres sustitutos de primer nivel.

“Mirá, si podés, contratá un vientre sustituto. Como sabés, a la nena, como no me daba el presupuesto, la tuve por CIGOTO’S. Ya sé que no es el mejor, pero igual vos viste cómo me salió: rubia, y con unos ojos celestelagoVictoria preciosos. Pero no te das una idea de lo que fue tener que bancarme el tener que parirla yo. No. el dolor de parto fue lo de menos. Lo peor fue que tuve que hacerme tres lipos para quedar como estaba antes de que me la implantaran”.

“¡Sí, no me digás! ¿Te acordás de Anabella?”, interrumpe la futura mamá. “Aumentó más de 25 kilos. Un desastre. Lo peor fue que al marido lo despidieron y no tuvo para pagarse ni siquiera un tratamiento para las estrías. Se tuvieron que mudar. Creo que se fue a vivir a uno de esos barrios del sur.
De esos en donde siguen teniendo a los chicos como los tenían nuestras abuelas”.
“Ay, mejor olvidarse. Por eso yo, para tener al nene esperé a juntar lo suficiente como para comprar en otro lado y contratar un vientre sustituto. Pero contame ¿y tu marido, qué eligió?”, pregunta la amiga con curiosidad.
“¡Ay, no sabés! Es un sol. Ni siquiera opinó sobre el donante de esperma. Me dijo que eligiera yo lo que más me guste”.
“Y vos ¿ya te decidiste?”, sigue preguntando la amiga con ansiedad.
Y, de nuevo, la futura cliente, se pierde en sus comentarios. Sólo que esta vez, acerca de las características puntuales.
Todas, pertenecientes a las de una actriz de moda, súper top, súper hermosa y, por sobretodo, flaca, muy flaca.
“Yo creo que eso es fundamental. Que te garanticen que la chica, de grande, no tenga problemas con el peso. Cuando nos tuvieron a nosotras no había los adelantos que hay ahora. Yo, así como me ves, si me descuido con el régimen, en un mes aumento 200 gramos”.

“¡Ni me lo digas! Yo también. Calculá que mi mamá compró mi embrión en PROCREAR”.
“¡Ay, ¿a vos también te compraron en PROCREAR? A mi también. Y pensar que cerró por obsoleta”, apunta la futura compradora con pena.
“Por favor, hablá bajito que es un quemo”, interrumpe la amiga, “Yo siempre digo que me compraron en “Fécondité”. La empresa francesa ¿te acordás?”.
“Sos fatal. No cambiás más ¿Pero quién te va a creer guacha? ¿Tenés idea de lo que lo que debía salir en ese tiempo comprar en “Fécondité”? Si, hoy, con todo lo que avanzaron, sale un ojo de la cara”.
“Ah, sí.
Pero allá lo cubren las prepagas o, para los que no pueden, el Estado ¿Qué te pensás, que los franchutes son boludos?”, acota la amiga con sarcasmo.
“¿Te das cuenta? Por más que pasen los años, nuestros políticos son unos hijos de embrión de puta”, contesta la amiga con indignación.
“¿Me querés decir cuándo será el día que le cubran la compra de embriones esos pobres excluidos? ¡Es atroz que no puedan coger por puro placer!”
“Lo peor no es eso ¿Te imaginás lo que es tener un hijo narigón, o petiso? ¿O peor, que sean gordos?
¡Es una injusticia!”
“¡Tenés razón! Con estas políticas los están discriminando”
“¡No me hables!¡Lo importante es eso, no discriminar!
“Claro que sí ¡Huy, mirá la hora que se hizo! Me voy que llego tarde. Después te llamo y te cuento qué elegí”.

Acerca de Oscar Posedente 2322 Articles
Periodista, locutor, actor y editor de Semanario Argentino y de Radio A de Miami. Director de Diario Sur Digital.

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