La hipnosis en el amor

Cada vez que puedo o me preguntan, aclaro qué es la hipnosis. Si bien muchos hablan de dormir y de entrar en un estado de inconsciencia, lejos está de serlo.

Es un estado de concentración profunda donde la persona está más despierta que nunca. El rango de la atención de la persona se focaliza y si la concentración es buena, se profundiza.

Y el hipnotizador es un guía de la persona para que logre ese estado de concentración. Y esta condición está presente en todos los seres humanos. Todos somos capaces de ser hipnotizadores o de ser hipnotizados, y el hipnotizador profesional es como cualquier profesional en su área. Se nace con algo especial y si se descubre, se entrena y se profesionaliza.

Los estados de hipnosis se viven todo el tiempo. Ir al cine y vivenciar una película es uno de ellos. Cuando ríes, lloras o esquivas cosas que parecen que salen de la pantalla estás viviendo las sugestiones con las que la película te está hipnotizando.

También existe mucha hipnosis entre padres e hijos, amigos, entre profesores y alumnos y entre parejas. Y estos últimos, la primera hipnosis que viven es en la etapa de la seducción. Ya sea que uno guste del otro o los dos se gusten a la vez, la hipnosis está muy
presente. Ambos sin saberlo, se van sugestionando, hipnotizando en toda la etapa del enamoramiento y una vez formada la pareja la hipnosis sigue presente. Cuando se prestan atención, se miran a los ojos, se hablan con un tono especial, todo eso logra ser un disparo de sugestiones que ayuda a que uno hipnotice al otro y viceversa. Como ves el hipnotizado nunca está dormido o inconsciente.

Una persona en ese estado, es lo mismo a una persona desmayada.
La hipnosis es una interacción, por ende las dos partes, el hipnotizador y el hipnotizado deben estar totalmente despiertas y concentradas. Y por supuesto, ambos deben querer estar en esa interacción. No se puede hipnotizar a alguien que no quiera. En el amor, aún si que lo sepas, siempre estuvo involucrada la hipnosis. Cuando se habla de temas mentales por lo general se asocian a situaciones donde se deben cerrar los ojos, respirar profundo y visualizar.

Sin bien eso es cierto, no es sólo es eso. Y en la seducción se puede ver claramente. Una caricia, una palabra, un beso y todo lo que involucra el enamoramiento sugestiona; hipnotiza. Por supuesto que en cada una de las acciones que te mencione como ejemplo, deben estar llenas de sentimiento porque si vienen vacías, el otro lo siente y por ende no surgen efecto.

Es lo mismo cuando, por ejemplo, una madre tiene a su hijo caído lastimado y con una caricia, un beso y diciéndole -” hay más dolor”;- logra cambiar el llanto por una sonrisa. La madre sufre con el dolor de su hijo y
quiere que este no sufra, por ende en cada acción que realiza para sugestionarlo e hipnotizarlo le transfiere la idea de “;no hay más dolor”; o “;no ha pasado nada, levántante’’.

Así es que si estás queriendo hipnotizar a alguien ya sabes a qué acciones debes prestarle atención para lograrlo. Y si no funciona, simplemente no era para ti. Fíjate bien, tal vez alguien te está queriendo hipnotizar y no te estás dando cuenta. El sentirte bien es mucho más sencillo de lo que crees. Recuerda

#CuandoSeQuiereSePuede

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Mentalista, motivador, hipnotizador.

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