Tarde de clásicos

Es sin duda una tarde especial, se huele en el aire, en el ambiente, las mariposas en el estomago le indican a Tito eso.
Y como cuando era chico cada clásico es vivido de una forma especial.

Los recuerdos se le aparecen, y se remonta a esas mañanas donde ya el desayuno era distinto, al mediodía se comía más liviano porque luego a la tarde, Tito se iba de fiesta, a la cancha con Pedro, su papá, y todos los amigos de cancha y del barrio.

El preparativo de la llegada a la cancha, el reencuentro con los amigos y el siempre vigente Paty o chori antes de entrar al estadio, lo cual dejaba atrás la excusa del almuerzo liviano.
Una vez dentro del estadio el colorido de las tribunas, la preparación de los papelitos que se tirarían, y esa tensión y pregunta permanente si por ejemplo jugaba tal o cual jugador.

Eso se contestaba quince minutos antes con la información del primer equipo en la voz del estadio auspiciada por la Proveeduria Deportiva o la Cabalgata Deportiva Gillete. Y allí se decía “con el número 1 …..” hasta llegar al 11. Sobre cada apellido se escuchaban grandes aplausos según el grado de ídolo que tenía cada jugador, el locutor sabía quién era el favorito del público estirando el apellido y agregándole a veces el apodo.

Finalmente la espera terminaba cuando los equipos entraban al campo de juego todo se llenaba de papelitos, acordémonos del gordo Muñoz cuando retaba al público en general porque también se tiraba el cartón cilíndrico.
El colorido de las banderas, y el ambiente tenso en general, daba a ese marco, algo único.
El llamado folklore del fútbol, ese que nace y se deshace desde el hincha, el que va a la cancha a sufrir y muchas veces a gozar.

Tito sabía que en la tribuna contraria estaban su Tío Negro y su prima Peto, y que por los llamados códigos futbolísticos antes del partido no se hablaba con ellos.
Y el partido comenzaba, y toda esa tensión previa explotaba con alaridos y gritos para los propios, y silbatina al contrario.

Los hinchas locales marcaban el ritmo del partido que según como venía, se escuchaban sus propios cánticos, o el silencio, y el tímido y luego más agigantado bullicio del visitante.

Eso daba a ese domingo algo muy especial para Tito, porque él clásico se vivía antes, durante y después del partido.
Al día siguiente según el resultado se compraba el diario, y El Gráfico, y se iba al cole con aires superiores y de chanza o de silencio absoluto. En el grado eran hinchas mitad y mitad, así una parte reía y otra parte callaba, salvo el empate donde alguno discutía sobre la jugada polémica del partido si había o no había sido penal.

Era especial eso, el clásico era único, era el barrio dividido en dos camisetas.
Sin embargo el presente es muy diferente, es cierto que Don Pedro y algunos amigos ya no están, pero si quedan otros amigos de cancha, y además hoy Tito es padre, y en su casa se respiran los colores de siempre, de toda su vida.
Pero también es distinto el presente, porque hoy el equipo de Tito juega de visitante, y como sabemos hoy no puede ir a la cancha.

Mastica bronca Tito, sabe que su prima Peto hoy estará presente, y que después de unas horas como siempre lo llamara cargándolo con intención de primos que se quieren pero no se lastiman, nunca cruzando los códigos que se han trazado entre los dos, esos que se llaman los futbolísticos.
Esos códigos futbolísticos que no están escritos en ningún lado, que suponen no violentarse, no lastimarse, no ofender.

Lástima que otros han cruzado ese límite, que ya Tito como muchos otros hinchas genuinos, no pueda gozar de esa fiesta dominguera.

La bronca de Tito, como seguro de muchos otros, porque hoy no pueden llevar a sus hijos a la cancha.
Hoy en sus pensamientos encaja el famoso dicho, “todo tiempo pasado fue mejor”, al menos en esto se aplica perfecto.
Y seguro después, según el resultado gozará o callará porque la pasión del hincha nunca cambia.

mm
Acerca de Gerardo Lemmi 29 Articles

Gerardo Lemmi es escritor y periodista deportivo.

2 Comments

  1. Te quiero, primo !! Y que vivan el barrio, el fútbol, la mística y los códigos. ¿Qué sería de una camiseta sin la otra? No habría clásico !!!
    Hasta la próxima…

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