Jugar disfrutando

El jugar a algo no significa que se esté disfrutando al hacerlo. Parece que una cosa lleva a la otra pero no siempre es así. En un reportaje que le realizaron al “jefecito” es decir Mascherano en el diario La Nación dijo entre otras cosas: “me di cuenta que en mi locura arrastra a a los demás y cambie, les hacía vivir cosas que no merecían”. Agrega a grandes rasgos en la nota que a pesar que ahora tiene menos minutos de juego en el Barca, los que tiene los disfruta.
Que no tiene que demostrar nada a pesar que se sigue matando por jugar.

Es decir se mata por jugar pero desde otro lugar. Se preguntó a si mismo que después de 20 años de jugar al fútbol de que sirve hacerlo sino se disfruta. Que aprendió a reírse hasta de las críticas y de sus burradas. Tal vez no nos damos cuenta hasta llegar a ese nivel que la única contra que a veces tiene un jugador es su propio espejo. Cuando llega la hora de terminar con su propia presión surge el gusto por el fútbol en si mismo. Alguna vez escribimos en esta columna acerca de la esencia del futbol de volver a esa base, y allí nos referíamos a un Seleccionado que deambulaba entre sus propios fantasmas y su presión excesiva.

El partido amistoso que jugó nuestra Selección con Rusia, sirvió para ver algunas cosas que vuelven a renacer. Asi bien no fue un gran partido, vimos que volvieron las famosas sociedades futbolísticas por ejemplo Agüero-Messi y algunos jugadores que parecen volver a su nivel. Fue muy interesante lo de Kranevitter, es de esos jugadores que si bien en la pantalla de TV no lucen si lo hace por sus movimientos tácticos de relevos de anticipos y de entregar la pelota al compañero.

También la defensa se lució con una solidez tanto en Otamendi, como la aparición de Pezzela y nuestro nombrado Jefecito. Falta, saben, como dice Masche, que en este momento están detrás de algunos equipos, como Brasil o Alemania pero todavía falta algún tiempo para llegar al Mundial, y ahora, sin presión, es el momento de prepararse.

Si hablamos de la Copa Argentina, acaba de ganar River 3 a 0 al Gallito de Morón. Siempre es interesante observar este tipo de encuentros donde un poderoso se mide con un entusiasta equipo que en este momento juega en el Nacional B luego de haber obtenido el campeonato de Primera B. Vimos un partido donde se notó claro la diferencia de categoría. Morón apeló a abroquelarse en el fondo obstruyendo al rival, hasta hubo formas de jugar muy distintas con alguna brusquedad que es admisible en la categoría que juega el gallito. Igualmente eso no le quita mérito al Gallito, que dejó en el camino a 4 equipos de la Primera sin recibir un solo gol.

El partido fue más o menos parejo hasta el primer gol de River, que fue en posición adelantada. Ahí en esos minutos fatales el Gallito se desconcentro y luego vino el segundo gol de River para terminar 2 goles arriba de ventaja. Luego en el segundo tiempo fue muy notoria la diferencia de velocidad y de trato del balón, marcando en esto porque están en diferentes categorías. Ahora River jugará la final con otro gran equipo, el Decano Atlético de Tucumán.

Hace unos 5 años estaba en el Federal, tocó fondo, y se refundó sobre la base de una dirigencia nacional que empujó a hacer una institución más seria y pasó de ser algo que se diluía a un resurgimiento notable en pocos años. Tal es así que el 2018 jugará por segunda vez consecutiva la Copa Libertadores de América. Llega a la final de la Copa Argentina luego de ganarle por penales a Rosario Central. Es bueno muchas veces tocar el fondo, ahí parece que nos sacamos la presión que entendemos finalmente que para lograr algo, y aquí el fútbol nos enseña, hay que jugar disfrutando, esa es la cuestión para lograr el éxito. 

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Gerardo Lemmi es escritor y periodista deportivo.

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