Margarita Stolbizer : «Cristina quiere ser inocente, y no lo es, lo que se probó es que hay jueces que son funcionales»

Por Pablo Dócimo

La diputada nacional electa por Buenos Aires en Juntos por el Cambio, Margarita Stolbizer aseguró que el actual es un gobierno debilitado debido a «mala gestión» y por las cartas de la vicepresidenta Cristina Kirchner que son «un golpe a la autoridad presidencial».

A continuación, el diálogo mantenido con la líder del GEN:

-¿Cómo ve usted la situación actual del país?

-Tengo una opinión crítica y una mirada de preocupación. Fundamentalmente porque me parece un gobierno sin rumbo… parecía que llegaban sin rumbo antes de las elecciones, y evidentemente después de las elecciones tampoco lo encuentran.

No me parece que las decisiones que tomaron después de las PASO, como las del cambio de gabinete y demás, hayan significado un rumbo definido. Esa es mi primera preocupación. Marcaría dos o tres cosas… lo primero una muy mala gestión de la pandemia. ¿En qué se gestionó mal? Fundamentalmente en el aspecto sanitario, que tiene que ver con las vacunas.

La gestión de las vacunas no fue transparente nunca, desde el comienzo. Llegaron con demora, tenemos más de 116.000 muertes que se podrían haber evitado con una gestión distinta. A eso debemos agregarle los vacunados de privilegio, las reuniones en Olivos cuando eso no estaba permitido. También ha sido mala la gestión de la educación, teniendo un año y medio las escuelas cerradas, cuando la consigna en el mundo es que las escuelas son lo último que se cierra y lo primero que se abre.

-¿Y en lo económico?

-Tampoco hubo una buena gestión de lo que se veía que era una economía derrumbándose. La pérdida del empleo y un muy poco apoyo económico a los monotributistas. Lo único bueno fue el respaldo a los sectores más vulnerables, ahí me parece que el gobierno, con distintos programas de asistencia directa cumplió con los sectores más pobres. Pero el gran problema está en los sectores medios e intermedios, en aquellas personas que se ganan la vida solos y nunca dependieron del estado, como un pintor, alguien que vive de changas, el pequeño comercio o incluso pequeños estudios jurídicos y contadores.

Hay una franja de la clase media de más de un millón y medio de personas que pasaron a ser pobres, son todos esos sectores que no tuvieron una política de apoyo. Para resumirlo: Tengo una muy mala opinión de lo que ha sido la gestión de la pandemia por parte del gobierno, una muy mala opinión de lo que han sido las «cuestiones institucionales», ya que mientras el resto de los argentinos estábamos ocupados y preocupados por la pandemia en el Senado se aprobaron dos reformas judiciales a la medida de la impunidad y que nada tienen que ver con mejorarle la vida a la gente. Este es un Gobierno divorciado de la realidad y de las cosas que la gente sufre en su vida cotidiana. Tenemos un gobierno o un presidente muy debilitado.

-¿Por qué cree que es un Gobierno debilitado?

-Por la mala gestión, por las propias declaraciones -por no llamarlas tonterías- del Presidente, como que los argentinos descendíamos de los barcos o lo de Córdoba, por citarle algunos ejemplos. Pero lo que indudablemente lo ha debilitado es la propia vicepresidente con sus cartas. Cada carta de su vicepresidente es un golpe a la autoridad presidencial, y otro claro ejemplo es lo que dijo la diputada de su propio bloque, Fernanda Vallejos, llamándolo mequetrefe, ocupa y enfermo. Es más que claro que el debilitamiento de la figura presidencial tiene más que ver con los problemas internos del gobierno que con cosas que la oposición ni si quiera se animaría a decirle.

-¿Cuándo desde el Gobierno convocan al diálogo, Usted cree que es un acto sincero y que realmente quieren dialogar con la oposición?

-Creo, en primer lugar, que antes de convocar al diálogo a la oposición deberían ponerse de acuerdo entre ellos. Hoy todos sabemos que un tema de agenda para el diálogo es el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, y mientras el ministro de Economía negocia con el FMI, Máximo Kirchner hace actos con carteles que dicen «no al pago de la deuda». Personalmente, tengo una postura crítica sobre las propuestas de diálogo y convocatoria de aquellos que llaman cuando les va mal. No es sincero, porque lo que buscan es a ver si compartimos las pérdidas, y no nos llaman cuando les va bien, que es cuando se les sube la soberbia a la cabeza porque se creen ganadores.

Creo que el diálogo es muy importante, pero tiene que ser dentro de un ámbito permanente e institucional, como podría ser un consejo político económico social y no algo pensado para que se junten empresarios y sindicalistas a discutir precios y salarios… debería ser algo mucho más grande. Lo que no podemos hacer es prestarnos a una foto de ocasión, que es lo que el Presidente quiere, y ha hecho muchas veces.

En un momento llamó a empresarios, porque evidentemente les encanta convocar para la foto. Por otra parte, creo que el Congreso de la Nación es lugar para dialogar, donde está la representación del pueblo a través de los partidos políticos. Pero, además, el diálogo no pude ser en abstracto; el diálogo debe tener una agenda con contenido, entonces, una vez que uno tiene la agenda, discutimos en el Congreso.

CRISTINA KIRCHNER

– Sin juicio, sobreseyeron a Cristina Kirchner, a sus hijos y al resto de los acusados en las causas Hotesur y Los Sauces, que surgieron por denuncias suyas. ¿Cuál su sensación?

-Un escándalo vergonzoso, que lamentablemente es un antecedente nefasto. Cristina quería ser inocente, y no lo es, lo que se probó es que hay jueces que son funcionales. Esas dos causas, que no tengo dudas de que son las que más la preocupan, son causas donde están totalmente comprobados los delitos que cometió.

Causas que tienen todas las pruebas acumuladas, en las que la justicia ya se expidió varias veces en varias instancias y en las que se determinó el procesamiento de ella y de sus hijos y otras personas más por el delito de lavado de dinero. Esas dos causas hay que leerlas en conjunto con lo que se llama la «causa cuadernos», que para mí es la causa de los arrepentidos, porque es una causa que cierra el circuito de quienes eran los que ponían la plata, quienes la trasladaban, quienes la recibían, cuanto…ahí está todo, y eso se vincula después con estas causas de lavado, donde ellos, utilizando a los empresarios contratistas del estado con quienes negociaban lavaban esa plata proveniente de la corrupción. Varios fiscales y jueces son quienes ya han determinado en esas causas su responsabilidad. Lo que falta es ir al juicio oral, que es donde todas las pruebas que se acumularon se muestran para terminar de esclarecer el hecho y un tribunal termine condenando. Ahora bien… ella ha pedido el sobreseimiento.

¿Qué significa esto? Que la causa se cierre sin ir a juicio. Esto no significa una declaración de inocencia, y es lo que llama la atención. Una persona que se sabe inocente lo que busca es que se declare su inocencia. Por supuesto que estamos muy atentos a lo que la justicia haga. Yo espero, y creo, que finalmente será condenada. El problema es que todos sabemos que en nuestro sistema judicial la duración de las causas por corrupción es de entre 15 y 20 años… pasó con Menem.

-¿Por qué ocurre eso?

-Por las deficiencias que tiene nuestro sistema judicial. Es increíble la cantidad de recursos que tiene un imputado en un delito para demorar el juicio. Una de las reformas que vengo trabajando desde hace mucho tiempo, es que un funcionario imputado o procesado en una causa por corrupción no puede tener tantos recursos, especialmente para dilatar la llegada al juicio oral, que es lo que hicieron hasta ahora con las causas de Cristina en complicidad con una justicia totalmente condescendiente.

NUEVO BLOQUE 

-En estos días hubo mucho revuelo por una noticia que dice que Usted, Junto con Emilo Monzó y otros diputados electos van a conformar un bloque propio.

-Si, es así. Vamos a conformar un inter bloque dentro de Juntos por el Cambio, y es muy sencillo. Juntos por el Cambio en el Congreso funciona como un inter bloque, conformado por los bloques del radicalismo, del PRO y de la Coalición Cívica. Como nosotros no somos ni radicales, ni del PRO ni de la Coalición Cívica, vamos a tener nuestro propio bloque, dentro de ese inter bloque.

-En cierta ocasión Usted dijo que su peor desilusión en política fue Roberto Lavagna. ¿Por qué?

-Yo creí, en determinado momento, que Lavagna podía ser una figura convocante de una parte de la ciudadanía que esté por afuera de «la grieta» y trabajar en la construcción de algo distinto, que podía ser un gran convocante de una construcción horizontal, diversa, y terminó siendo un señor con una concepción muy verticalista de su construcción y manejarla él como si los demás fuésemos piezas de un rompe cabezas que él armaba, y la verdad es que yo no tengo vocación de eso. Tampoco Lavagna fue el convocante que yo creía. Se quedó con armar una lista con sus amigos, y como si fuera poco lo primero que hizo después de las elecciones fue negociar con Alberto Fernández, y termina poniendo a su hijo en la dirección del Indec, a su mano derecha como embajador en Portugal, a su otro hombre de confianza en el Banco Central…¿quiere más desilusión que eso?

-¿No la desilusionó más Sergio Massa que Lavagna?

-Son dos cosas distintas. Lavagna me desilusionó como mi candidato en el momento que ambos fuimos candidatos. En la elección de 2019 tuve mi mayor frustración en mi carrera política. Yo tengo ya muchos años en política y he perdido más de lo que he ganado, pero nunca me sentí frustrada. Hice la campaña de 2015 y saqué el 3% de los votos, y nunca reniego de una derrota, porque llego a un resultado con la convicción de que hice lo mejor que pude haber hecho, por eso lo hago contenta, traccionando, colaborando. La campaña con Lavagna, para mí, fue muy frustrante porque él no llegó a ser lo que yo esperaba que fuera… hasta me sentí, en algún momento, destratada por él durante ese proceso. No me pasó eso en la elección de 2017 que fue con Massa, sino todo lo contrario, hicimos una gran campaña uniendo dos agendas, la que proponía él, muy social, que incluía a jubilados, trabajadores, Pymes, y la mía, que abarcaba más lo institucional, como transparencia, la justicia, derechos humanos; eso tenía una gran potencialidad, y la campaña que hicimos juntos fue de los dos en todo momento, de pleno respeto, de participación, con mucha mística. Claramente fueron dos experiencias muy distintas.

LA PELEA CON MASSA

-¿Qué la motivó a unirse a Massa?

-Yo hice un acuerdo con Massa en 2017 porque él había roto con el kirchnerismo en 2013, y les impide la reelección. En 2015 otra vez va en contra y lleva su candidatura, y ya en 2017 él me convoca a mí, se sube conmigo al escenario y dice públicamente que va a meter presos a los corruptos. Entonces, en se momento, para mí reunía todas las condiciones, por lo tanto, no puedo renegar para nada de lo que fue esa campaña.

-¿Cómo o por qué fue la ruptura?

-Cuando en 2019 él se va con el kirchnerismo. Eso significa para mí una traición total a lo que había hecho y dicho. Hay una palabra que no suelo usar, que es desilusión. Yo jamás me ilusiono con los políticos. Tengo demasiados años, y jamás me ilusioné ni con uno ni con otro. Massa tomó un camino, que por supuesto reprocho. Tal es así que no he vuelto a tener diálogo con él, no hablamos nunca más, y lo digo porque hace poco, Fernando Iglesias, que cada tanto me ataca por algo, tuiteó algo así como «ojo, no se habla con Massa», y la verdad es que con Massa debe hablar mucho más él que yo, que hace más de dos años que no tengo nada de diálogo con él.

-¿Y no es más desilusionante lo que le hizo Massa que lo que hizo Lavagna?

-Es que para mí no es desilusión la palabra. Para mí, si se quiere, fue una defraudación, que es peor.

-¿Cuál fue el hecho puntual de su ruptura con Massa?

-Su decisión de ir con el kirchnerismo, lisa y llanamente.

-¿Cómo fue el momento en que se lo dijo?

-Nunca me lo dijo, jamás. Me enteré por los diarios. La última vez que hablé con él fue en una reunión en 2019 cuando se estaba tratando de conformar lo que se llamaría «Alternativa Federal». De esa reunión participamos Massa, Pichetto, Urtubey, Schiaretti y yo, que fui con Miguel Lifschitz, con quien estábamos cercanos a Lavagna, porque pretendíamos ir todos juntos, cosa que no se logró porque Lavagna no quiso. De ahí, como no se llegó a ningún acuerdo, Lifschitz y yo nos fuimos con Lavagna, que después se sumó Urtubey, Pichetto al PRO y Schiaretti por su lado. Esa fue la última vez que hablé con Massa.

CAMBIO DE ALIANZAS

-Mucha gente se pregunta por qué usted cambia tanto de alianzas políticas y con personas tan distintas, como Carrió, Binner, Lavagna o Massa.

-Cuando hicimos el Frente Amplio Progresista junto con Binner era una coalición de centro izquierda que integraban Libres del Sur, que lidera Humberto Tumini, que es una gran persona, por lo que no existe una gran diferencia con nuestro partido que es el GEN. En 2013 hicimos un acuerdo con el radicalismo y con el Frente Progresista, pero en 2015 el radicalismo fue con De Narváez, por lo que yo no podía ir en ese lugar, o sea que terminamos con el socialismo, por lo que quien lee mi discurso y mis propuestas puede ver claramente que nunca han cambiado durante todo ese tiempo. Incluso, cuando voy con Massa teníamos puntos de diferencia, y yo las marcaba, y decía, hay cosas en las que pensamos distinto, y precisamente las coaliciones se hacen entre distintos, no entre iguales.

En 2015 fuí sola, y en 2017 me busca Masa, que venía con un discurso muy opositor al kirchnerismo y con la propuesta de meter presos a los corruptos, impulsar a las Pymes, en fin… un discurso muy correcto. Pero fíjese, yo podría haber vuelto al Congreso, porque mi mandato como diputada ya había terminado, ya que me ofrece encabezar la lista de diputados, o sea que entraba seguro, pero no quise, por qué no estoy agarrada a un cargo público, y fui en la lista en un puesto en el que sabía que no iba a entrar.

¿Cuál fue el trayecto común que siempre hicimos? No meternos en la grieta, porque eso es muy malo para el país. Nosotros (el GEN) siempre fuimos con el socialismo, y Lifschitz era quien impulsaba la candidatura de Lavagna con quien encontramos una persona que sostenía estar fuera de la grieta y alguien que podía ser convocante, cosa que después no hizo. Mi trayectoria fue siempre con las mismas ideas y jamás bajé ninguna bandera por tener alianzas, siempre con el Partido Socialista, y siempre en la no grieta.

-¿Qué determinó que se uniera a Juntos por el Cambio?

-Después de discutir muchísimo durante dos años dentro de nuestro partido, porque le aclaro que no fue una decisión fácil, decidimos que no había más margen para la no grieta. Entonces nos definimos por oposición al gobierno. Esa es a la conclusión que llegamos, y lo decimos como lo dice López Murphy, estar unidos no significa ser uniformes, estamos unidos en nuestras diversidades, y cada uno aporta su agenda, sus temas y sus ideas en una coalición que lo primero que tiene que hacer hoy es frenar al kirchnerismo y después, que es lo más importante a futuro, es armar un gran acuerdo programático, porque toda esta diversidad que tenemos los que componemos este espacio, se salva con un acuerdo programático, o sea, con que programa vamos a llegar al gobierno en 2023.

-Una de las mayores preocupaciones de la sociedad hoy es la inseguridad. ¿Qué medidas cree Usted que se deberían tomar para combatirla?

-Es un problema muy complejo, y las respuestas, por lo tanto, son complejas. Lo que no se puede es resolver un problema tan grande y grave diciendo los chorros a la cárcel, pongamos más patrulleros o aumentemos las penas. Esas son respuestas simplistas para problemas complejos. Si sabemos que es complejo, debemos saber que la solución debe ser integral, por lo tanto, la respuesta no debe ser de un sector sino de muchos. ¿Cuáles son esos sectores? La respuesta no es solamente policial, pero ¿hay que modificar a la policía? Si. La respuesta no es solamente judicial, pero que ¿hay que actuar sobre la justicia? Si.

La respuesta no está solo en el sistema penitenciario, pero si no tomamos el sistema penitenciario es imposible solucionar la inseguridad. Si creemos que poniendo a un pibe de 15 años en la cárcel resolvemos el problema no sabemos que ese pibe va a salir peor, y mientras ese pibe está en la cárcel el delito se multiplicó por diez. Si no se trabaja con los que están afuera nada vamos a resolver adentro. El día que realmente se quiera solucionar esto hay que tomar todas estas cuestiones, pero lo que no se puede hacer es pensar en respuestas desde un estado que va detrás del delito. Creer que se resuelve la inseguridad cuando el Estado actúa después de que el delito se cometió es errar totalmente la estrategia, porque lo que hay que hacer es desbaratar las causas que ocasionan el delito.

-¿Cuáles serían las razones principales que alimentan el delito?

-Drogas y armas. Donde hay que trabajar con mucha eficacia y firmeza es en drogas y armas. ¿Qué se hace hoy respecto a esos temas? Nada, absolutamente nada. Hoy cualquiera accede a un arma, y la violencia que hoy ejercen los delincuentes es el arma en la mano. Hoy hay muchas más armas en el mercado clandestino que en el legal. Hay quienes las alquilan. Y con las drogas pasa exactamente lo mismo. Hoy la inmensa mayoría de los delincuentes van a robar para conseguir drogas o lo que es peor, salen a robar drogados.

-Sin embargo, más del 80% de los detenidos son reincidentes. Los presos salen con libertad condicional o tienen prisión domiciliaria, que no respetan, o salen con libertad condicional que tampoco respetan, o salen por reducción de penas. ¿Qué habría que hacer en ese sentido?

-Creo que el delincuente debe cumplir la condena, la cantidad de años que sean, sin más. Pero insisto, lo que demos evitar es que el delito se cometa, porque por más años que le den a un delincuente que mató a una persona, a la familia no le devolvemos el muerto.

-¿Qué opina usted sobre lo que está ocurriendo en el sur con los pseudo mapuches?

-En primer lugar, debemos separar el respeto por los verdaderos habitantes de esas tierras como son las comunidades originarias y estos pseudo mapuches, los que se disfrazan para cometer actos de violencia. Sobre eso no puede haber ningún tipo de tolerancia. El que se disfraza de mapuche para cometer delito tiene que tener la sanción correspondiente y toda la dureza de la ley

-¿Qué opina sobre la postura del Gobierno?

-Es que este es un Gobierno que, como dije al principio, no tiene rumbo, no tienen idea hacia dónde van, y como son delincuentes, siempre van a estar del lado de los delincuentes. ¿Qué podemos pedirle a un gobierno en el que la señora que manda es una múltiple procesada por haber cometido delitos contra el estado?

-¿Cuál su postura sobre la despenalización del consumo de marihuana?

-Estoy a favor, y le digo por qué; porque hay un fallo de la Corte, sobre el consumo personal, que no puede ser penalizado. Entonces, lo único que se puede hacer, en caso de que se trate en el congreso, es adaptar la ley a lo que la Corte ya nos dijo. Eso, por un lado, pero vuelvo a la inseguridad, debemos combatir el narcotráfico. La Argentina es, desde hace mucho tiempo, un país que se dedica a la producción y al comercio de drogas, y si no atacamos fuertemente eso nunca vamos a terminar con la inseguridad.

BOLETA UNICA Y LISTAS SABANAS­

-¿Cuál es su postura sobre el voto por boleta única?

-Totalmente de acuerdo. Es más, estoy trabajando sobre el tema, creo que es fundamental y urgente, por muchísimas razones.

-¿Está a favor o en contra de las listas sábanas?

-Existen dos tipos de listas sábana, la horizontal y la vertical y esto se resuelve en gran medida con la boleta única.

-¿Qué opina sobre la reelección indefinida de los intendentes?

-Por supuesto que hay que mantener la Ley tal cual está.

-¿Cuáles son los proyectos que tiene pensado presentar una vez que asuma como diputada?

-Proponer una reforma vinculada a la justicia y transparencia, que es algo en lo que vengo trabajando desde hace mucho tiempo. Es necesaria una reforma en el sistema judicial, pero en beneficio de la gente. Algo más dinámico, y no más lento, que es lo que hizo el kirchnerismo.

Una reforma judicial para que el sistema sea más transparente y no para que haya más impunidad. En ese sentido hay puntos que están relacionados con la ficha limpia, pero creo que hay que ir un poco más allá, y es que cuando uno tiene a un procesado, en múltiples instancias, ese no puede ser candidato. Otro punto es que cuando se está condenado en dos instancias eso ya tiene que ser suficiente. Estoy en contra de la «teoría Pichetto», que encubrió tanto a Menem como a Cristina. Por último, implementar el juicio por jurados, que está en la reforma de la Constitución de 1994 y nunca llegamos a implementar la Ley.

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