El Ayuno Intermitente: Ayuda a adelgazar de verdad?

Por Dr. Guillermo Capuya

Una de las dietas más populares de los últimos 20 años es el ayuno intermitente, cuya promesa se basa en hacer realidad beneficios como bajar de peso, aumentar la energía y alargar la vida. ¿Pero existen acaso datos científicos que confirmen estos beneficios?
En un artículo publicado en la revista científica The New England Journal of Medicine, el Dr. Mark Mattson, neurocientífico de Johns Hopkins Medicine, deduce que sí.

Mattson, quien ha dedicado 25 años a la investigación del efecto que tiene la dieta sobre la salud y quien la ha practicado desde hace casi 20 años, indica que “el ayuno intermitente puede convertirse en otro hábito saludable en la vida de las personas”. El catedrático de neurociencia en la Universidad Johns Hopkins indica que su objetivo es explicar el fundamento científico del ayuno intermitente y su aplicación en el ámbito clínico, de manera que los médicos puedan orientar al paciente que desee implementar este tipo de dieta.

EN QUÉ CONSISTE EL AYUNO INTERMITENTE
Existen dos modalidades principales de la dieta; a saber, una versión que promueve que se ingieran todas las comidas del día en un período de seis u ocho horas, y la denominada “dieta 5:2”, en la que durante dos días a la semana las personas se limitan a comer únicamente una comida diaria de tamaño mediano.

Numerosos estudios clínicos con animales y con personas han revelado que intercalar períodos de ayuno con períodos de ingesta fomenta la salud celular, quizá porque activa el denominado cambio metabólico, la ancestral adaptación biológica a períodos de escasez alimentaria.

Dicho cambio ocurre cuando las células agotan las reservas de glucosa y emplean las grasas como fuente de energía mediante procesos metabólicos más lentos.
Según el neurocientífico estadounidense, los estudios indican que este cambio mejora la regulación de la glucemia, aumenta la resistencia ante el estrés oxidativo y disminuye la inflamación durante varios períodos.

En su artículo, Mattson advierte que los resultados de cuatro estudios, tanto con animales como con personas, revelaron que el ayuno intermitente también reduce la presión arterial, la lipidemia y la frecuencia cardíaca en reposo.
El neurocientífico añadió que los hallazgos apuntan a que el ayuno intermitente puede modificar los factores de riesgo que se asocian a la obesidad y a la diabetes.

De dos estudios realizados por el University Hospital of South Manchester NHS Foundation Trust, en el que participaron 100 mujeres con sobrepeso, se dedujo que, en comparación con las pacientes del subgrupo que siguieron la dieta con limitación calórica, aquellas participantes que siguieron la dieta 5:2 no solo bajaron la misma cantidad de peso que las que redujeron la ingesta de calorías, sino que obtuvieron resultados más óptimos en la prueba de sensibilidad a la insulina y en la reducción de la grasa abdominal.

Algunos estudios preliminares han indicado recientemente que el ayuno intermitente también aporta beneficios al cerebro.

La Universidad de Toronto realizó un ensayo clínico multicéntrico, en el que participaron 220 adultos sanos, con peso normal. Los participantes siguieron una dieta con limitación calórica durante dos años y, tras someterse a una serie de pruebas cognitivas, se descubrió que su memoria había mejorado.
Está claro que aún se necesitan más investigaciones que ratifiquen el efecto del ayuno intermitente sobre la memoria y el aprendizaje.

“De confirmarse, esta dieta, o el fármaco que imite su acción en el organismo, puede convertirse en una herramienta médica para prevenir la degeneración neural y la demencia senil”, afirma Mattson.

“Nos encontramos ante la posibilidad de añadir información sobre el ayuno intermitente al plan de estudios de medicina, como complemento a las recomendaciones sobre dietas y ejercicios saludables”, afirma.

Mattson reconoce que los científicos aún no entienden a fondo los mecanismos biológicos del cambio metabólico y entiende que algunas personas no puedan adherirse al régimen de ayunos, o que no deseen hacerlo. No obstante, alega que, con paciencia y bajo un control médico adecuado, la mayoría de las personas pueden incorporar esta dieta en sus vidas. Es necesario superar los ataques de hambre e irritabilidad que se presentan al principio de la dieta, mientras el organismo se adapta a los períodos de privación de alimentos.


OPINIONES EN CONTRA DEL AYUNO

Para la presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), Mónica Katz, el ayuno intermitente
“es una remixada estrategia para bajar de peso que no tiene seguridad comprobada”.
Según Katz, que también es directora de la carrera de médico especialista en Nutrición con orientación en Obesidad de la Universidad Favaloro, “cada tanto resurgen dietas mágicas, una manera más rápida y eficaz de perder peso.

Esta no es más que una dieta mágica. Por supuesto que siempre hay algún paper que lo apoya, pero si miramos las revisiones sistemáticas y los metaanálisis de ayuno intermitente, vemos que no hay estudios a mediano y largo plazo de seguridad.

No estoy hablando de eficacia, porque seguramente si como menos, seguramente estaré más delgado. Pero cuando yo tengo una nueva estrategia para manejo y control del peso, tengo que mirar eficacia y seguridad”.

Respecto de la seguridad, la médica impulsora del método No Dieta plantea, en primer lugar, controversias en relación a los efectos metabólicos. “No todo es maravilloso”, afirma, aunque admite algunos beneficios en el corto plazo.

En segundo lugar, pone el acento en los “tremendos impactos emocionales y comportamentales” del ayuno intermitente, al afirmar que “mucha gente frente a la restricción tiene mayor descontrol, desinhibición de impulsos y efectos emocionales negativos”.
En la misma línea se ubica la nutricionista especializada en obesidad Daniela Natale. “No me parece que el ayuno intermitente sea una estrategia válida para lograr sostener un peso saludable. Es
una modalidad que genera mayor descontrol alimentario.

El hambre es una problemática social y no una estrategia para poder bajar de peso”. La obesidad -dice Natale- “es una enfermedad que no se cura o se revierte solo ‘cerrando la boca’”.
Y subraya que se debe atender de forma integral, tomando en cuenta aspectos psicológicos y emocionales. ¿Recomendaciones? Realizar las cuatro comidas, en porciones adecuadas, pero especialmente livianas las de la merienda y la cena.

El Ayuno Intermitente: Ayuda a adelgazar de verdad?

¿LA CLAVE ES REDUCIR LA INGESTA DE ALIMENTOS?

Mientras los debates se suceden en torno a este tipo de estrategias en pos de bajar de peso o crear un entorno más saludable, especialistas de la Universidad Médica del Sur en Guangzhou en China confirmaron, tras una investigación que se publicó en The New England Journal of Medicine (NJEM), que el método conocido como ayuno intermintente no tiene beneficios significativos en comparación con el recuento simple de las calorías en la tarea de controlar el incremento de peso o reducirlo.

Los resultados de la investigación arrojaron que “la restricción de la ingesta de calorías explicó la mayoría de los efectos beneficiosos de un régimen de alimentación con restricción de tiempo -según indicó Huijie Zhang, uno de los autores del estudio e investigador de la Universidad Médica del Sur en Guangzhou-. En resumen podemos confirmar que la variable determinante de la pérdida de peso y en las otras variables que inciden en ella, depende de la reducción de la ingesta de calorías, independientemente del tiempo en que se distribuyan en el tiempo las ingestas de los alimentos y bebidas durante la jornada”.

El reconocido médico especialista en nutrición Alberto Cormillot, afirmó que “sencillamente no funciona porque las personas cuando van a hacer un día de ayuno o medio día hacen una comida preventiva, es decir que comen menos antes y después comen más para compensar todo lo que no comieron. Desde hace muchos años se ha comprobado desde el punto de vista científico la conveniencia de comer repartido durante el día, por lo menos cuatro veces.

Son prácticas que fueron dejadas de lado gracias a la investigación y a la práctica profesional de la medicina de hoy en día, que acumuló conocimientos y se maneja con otras pautas más serias”. “El ayuno intermitente no es una novedad. En el primer congreso de obesidad que se hizo en Londres en 1974, yo presenté un trabajo al respecto de esta práctica pero a partir del ´77 o ´78 dejé de recomendarlas. Por una lado, porque los que ayunaban terminaban ingiriendo antes o después del ayuno una cantidad de comida mayor que la que evitaban. Y por otro lado, porque se demostró que durante el ayuno en sí no se produce ningún hecho beneficioso para la salud”, destacó Cormillot.

EN RESUMEN: COMO HACERLO

Básicamente, hay dos maneras principales de llevar adelante esta dieta: la alimentación con horario restringido, que promueve que se ingieran todas las comidas del día en un período de 6 u 8 horas y la conocida como “dieta 5:2“, modalidad en la que durante dos días por semana las personas se limitan a comer una sola comida diaria de tamaño mediano.

También están el ayuno periódico, en el cual no se consumen alimentos ni bebidas calóricas durante un día y el que alterna un día sí, y un día no, por ejemplo. Otras opciones de hacer el ayuno son las modalidades 16/8, 18/6 ó bien 20/4.

Todo depende de la situación individual de la persona y de sus preferencias. La recomendación es empezar por un breve período de tiempo y aumentar el ayuno según vayan pasando los días y el organismo se pueda acostumbrar a la ausencia de comidas por un lapso de tiempo cada vez más prolongado.

El Dr. Guillermo Capuya es médico, diplomado en comunicación médica y científica. Para más informes pueden seguirlo en Instagram @doctorcapuya

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