Incidentes en el G20: ¿está preparada Buenos Aires para un evento así?

Las protestas desbordaron a la ciudad de Hamburgo y la seguridad impidió muchas reuniones entre presidentes. En 2018 la organiza la Argentina.

Argentina puede aprender una dura lección de la cumbre del G20 en Hamburgo. No cometer el mismo error de elegir una ciudad que no puede controlar en términos de seguridad y que la sobreorganización alemana convirtió en un infierno, cuando fue desbordada por las protestas y la consecuente destrucción de los anarquistas, en duros combates con la policía. Veinte mil agentes aislaron la zona de exclusión, pero 211 quedaron heridos en los violentísimos enfrentamientos con los manifestantes, que utilizaran técnicas de combate como anteriores protestas en Génova y Seattle.

¿Este escenario puede repetirse en Buenos Aires el año próximo, cuando el país presida el bloque y organice la cumbre? La sola idea es ya una pesadilla logística para los funcionarios argentinos. Un mal hábito argentino puede ayudarla: su capacidad de lidiar con flexibilidad con el caos e imprevistos. Imposible en Alemania, donde no puede improvisar.

Cien mil manifestantes consiguieron perturbar hasta las reuniones bilaterales de los líderes, forzar al encierro en su hotel al presidente de Indonesia y al primer ministro australiano. Y algo impensable: Melania e Ivana Trump enclaustradas en su hotel, sin poder participar en el tour que había organizado Joachim Sauer, el marido de Ángela Merkel para los esposos y esposas de los líderes a un laboratorio de cambio climático ni el paseo por el río. Todo, con la primera dama norteamericana tuiteando en solidaridad con los heridos.

 

El “Bienvenido al Infierno” de la convocatoria de los manifestantes se transformó en una realidad. Con cuatro helicópteros patrullando el cielo de Hamburgo día y noche, policías armados como para una guerra, perpetuas sirenas de patrulleros y ambulancias, camiones hidratantes y saqueos, Hamburgo se transformó en una alucinación “pos verdad”.

El medio millón de habitantes de la zona estéril desalojados o encerrados en sus casas, los periodistas caminando 40 cuadras para poder llegar a entrevistas que no se podían realizar porque los propios líderes quedaban en el camino. Un triple círculo de seguridad policial alemana no reconocía ni a los embajadores.

Brasil, Turquía, Gran Bretaña, entre otros, se quejaron ante el Gobierno alemán, furiosos. Si bilateralmente esta cumbre fue un absoluto fracaso, es porque Alemania subestimó la fuerza de las protestas en la capital roja y anarquista de su país.

Alemania fue víctima de su histórica leyenda de eficacia. La rigidez de su organización y la sobreseguridad fue otro de los graves problemas. Hoy algunos sectores están pidiendo la renuncia del alcalde de Hamburgo, el manager de este caos que él pensaba que podría llevarlo a su reelección en las elecciones de septiembre.

 

Los líderes llamaron a la policía y a los manifestantes a deponer su demostración de fuerza. La canciller Ángela Merkel prometió compensaciones a las víctimas de los destrozos. Los vecinos que hablaron con el presidente francés Emmanuel Macron le pidieron disculpas por el caos, organizado no sólo por alemanes sino por extranjeros de media Europa llegados especialmente.

La gente en Hamburgo estaba en contra de un G20 en la ciudad más radicalizada de Alemania. ”¿Por qué aquí?», era la única pregunta sin respuesta.

– ¿Cuando usted ve lo que está pasando en Hamburgo en estas horas en términos de seguridad, cree que es posible organizar una cumbre como está en Buenos Aires?, se le preguntó al canciller Jorge Faurie.

– Argentina le va a prestar a la cuestión de la seguridad toda su atención. Entendemos que es uno de los elementos fuertes a organizar, pero creemos que estamos en condiciones de hacerlo, respondió diplomáticamente el ministro Faurie.

Otros funcionarios, en off the record, consideraban que había que “replantearse la logística. Si esto les pasa a los alemanes…” El Gobierno argentino organizará solo la cumbre de 2018, pero contará con los consejos de China, Turquía y Alemania, que fueron sede del G20.

 

GG

 

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Periodista, locutor, actor y editor de Semanario Argentino y de Radio A de Miami. Director de Diario Sur Digital.