EEUU deja de considerar terroristas a los rebeldes huthis de Yemen ante la “grave situación humanitaria”

El Gobierno de Estados Unidos ha confirmado el pasado viernes la retirada de la catalogación de terrorista para los rebeldes huthis (Ansar Alá) de Yemen, en una anticipada decisión con la que la Administración de Joe Biden quiere evitar poner aún más trabas a la «grave situación humanitaria» que atraviesa el país.

El secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, ha confirmado en un comunicado que a partir del 16 de febrero ya no estará en vigor la orden impuesta a mediados de enero por el anterior Gobierno, que recibió críticas de Naciones Unidas y de organizaciones humanitarias por el temor a sus efectos colaterales.

«Hemos escuchado los avisos (…) de que las designaciones podrían tener un impacto devastador en el acceso de los yemeníes a productos básicos como comida y combustible», ha declarado Biden, al reconocer que la de Yemen es «la peor crisis humanitaria del mundo». Un 80 por ciento de la población del país, más de 24 millones de personas, necesita algún tipo de asistencia y protección humanitaria.

Washington espera que el paso atrás en relación a Ansar Alá y el alivio de la situación humanitaria pueda también llevar a las partes en conflicto a centrarse en el diálogo, del que depende en última instancia la resolución de una guerra que enfrenta a los huthis –apoyados por Irán– con el Gobierno de Abdo Rabbu Mansur Hadi –respaldado por una coalición que lidera Arabia Saudí–.

«Instamos a todas las partes a trabajar para una solución política duradera, que es la única forma de poner fin a esta crisis humanitaria que afecta a la población de Yemen», ha dicho el secretario de Estado en su nota.

SIN CONCESIONES A LOS REBELES

Blinken ha dejado claro en el comunicado que los principales líderes de la insurgencia seguirán en la lista negra de Estados Unidos y no se descartan nuevas sanciones contra otros líderes, tanto de forma unilateral como bajo el paraguas de la ONU. En este sentido, confía en «seguir llamando la atención de la actividad desestabilizadora del grupo y presionar para que cambie de comportamiento».

El jefe de la diplomacia estadounidense ha insistido en sus críticas a las «acciones maliciosas» de los rebeldes, a los que ha acusado de todo tipo de prácticas que van desde situaciones de represión «brutal» a tomas de territorios por la fuerza. «Las acciones de Ansar Alá y su intransigencia prolongan este conflicto y provocan graves costes humanitarios», ha añadido.

Por otra parte, Blinken ha reiterado el compromiso de Estados Unidos con sus aliados en la región, en particular para que «se defiendan» de potenciales amenazas. Biden, sin embargo, no lo hará con acciones ofensivas en territorio yemení, puesto que este mismo mes el actual Gobierno estadounidense anunció que no respaldaría operaciones de combate.

«MOMENTO DE ESPERANZA»

El portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, ha señalado que la decisión de Estados Unidos es «extremadamente positiva» y ha aseverado que espera que «ayude a generar impulso para una solución política al conflicto de Yemen».

«Creo que tenemos un momento de esperanza aquí», ha agregado, al tiempo que ha añadido que «todos los líderes yemenís y del exterior deben moverse en la misma dirección», hacia «un acuerdo político que conduzca al alto el fuego a nivel nacional» por el bienestar de los civiles del país, donde 400.000 niños corren riesgo de sufrir desnutrición aguda grave, como ha recordado.

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Periodista, locutor, actor y editor de Semanario Argentino y de Radio A de Miami. Director de Diario Sur Digital.