Preocupantes «entrelíneas» de Cristina Kirchner en la última etapa destituyente: ¿Alberto Fernández puede irse antes de tiempo?

El paralelismo que insinuó entre el momento actual y el final del gobierno de Alfonsín implica un pronóstico de caos económico y social por el plan del FMI

Preocupantes «entrelíneas» de Cristina Kirchner. «¡Despabílense, muchachos!». La recordada frase de Cristina Kirchner en su discurso del pasado 10 de Diciembre en Plaza de Mayo fue tomada en aquel momento como una chicana a los dirigentes de la Unión Cívica Radical, pero en estas horas quedó en claro quién era el verdadero destinatario de ese mensaje y cuál era la advertencia entrelíneas.

El destinatario era Alberto Fernández y el mensaje entrelíneas era que él, al igual que Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa, corre el riesgo de tener un final abrupto de su gobierno y tener que abandonar el poder antes de tiempo, como consecuencia de un caos económico y social provocado por el programa acordado con el FMI.

Ya había causado inquietud en el ámbito político la filtración de un pronóstico hecho por Cristina mientras se debatía en el Senado el proyecto de ley para el acuerdo con el organismo internacional. En ese momento, había senadores del Frente para la Victoria que se resistían a votar en contra, porque no querían ser señalados como responsables de un eventual default. Ante lo cual el argumento de la vice para convencerlos de cambiar de actitud era contundente: «Con el Fondo o sin el Fondo, todo va a saltar dentro de un mes».

El diagnóstico de Cristina terminó de completarse con otro discurso, el que acaba de pronunciar el Sábado 2 de Abril, fecha en que la conmemoración de la guerra por las islas Malvinas coincidió con el cumpleaños 63 del presidente Alberto Fernández.

Preocupantes "entrelíneas" de Cristina Kirchner en la última etapa destituyente: ¿Alberto Fernández puede irse antes de tiempo?

La muy comentada mención al regalo del libro «Diario de una temporada en el quinto piso» implica toda una definición sobre el momento político actual -por cierto, poca gente debe hoy estar tan agradecida a CFK como la editorial Edhasa, dado que, por su mención, el libro cuenta con chances se ascender rápidamente a la lista de best-sellers políticos-.

Cristina explicó que el libro de Juan Carlos Torre, ex miembro del equipo económico de Raúl Alfonsín -quien relató desde dentro cómo fue el proceso que llevó al default y la hiperinflación de los años ’80-, conserva «una gran actualidad».

Aunque la líder kirchnerista prefiera no decirlo en forma explícita, sus señales son lo suficientemente claras como para que en el entorno de Alberto Fernández -y también en la oposición y en la cúpula empresarial- se pueda decodificar el mensaje. Ella cree que la magnitud de la crisis económica es grave, que el acuerdo con el FMI no sólo es incumplible, sino que operará como un factor agravante y que se corre un riesgo cierto de estallido social que pueda hasta desestabilizar al propio Gobierno.

En Diciembre, cuando se celebró el aniversario 38 del regreso a la democracia, Cristina recordó cómo Alfonsín, que había recibido una economía endeudada, había sido desestabilizado desde el exterior por el «condicionamiento» que le imponía el FMI. La interpretación histórica de la vice es que fue el organismo internacional el responsable tanto del caótico final del gobierno alfonsinista como de la crisis que llevó a la renuncia de Fernando de la Rúa en 2001.

La saga continuó con las críticas explícitas al plan anti-inflacionario del Gobierno, al que el kirchnerismo ya le auguró un destino de fracaso, porque se queda a medio camino y no se anima a confrontar con los «poderes concentrados». Para el ala más radicalizada del Frente de Todos, la medida que exige el momento es la suba generalizada de retenciones a la exportación agrícola, justificada en el nuevo escenario global que trajo la guerra de Ucrania.

De la mano de esa crítica, son cada vez menos disimulados los reclamos para que Alberto Fernández dé un golpe de timón, que implique dar espacio al kirchnerismo en la gestión. Lo cual implica la destitución de al menos 4 ministros que desde hace tiempo están en la mira de Cristina: el canciller Santiago Cafiero, el ministro de Economía, Martín Guzmán, el de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y el de Trabajo, Claudio Moroni.

A esos nombres, en las últimas horas se agregaron los del ministro de Agricultura, Julián Domínguez -a quien se le atribuye el haber boicoteado la posibilidad de una suba de retenciones- y el de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, que mantiene una «mano dura» ante el reclamo piquetero que llevó al masivo acampe en la Av 9 de Julio.

Pero el cuestionamiento más duro de todos es hacia el Presidente. La mención que acaba de hacer Cristina sobre el libro de Torre trasciende la mera anécdota o chicana discursiva a las que es afecta la vicepresidenta. Implica un pronóstico político que empieza a ser tomado muy en serio en el entorno de Alberto.

Para empezar, el primer mensaje de Cristina, según las versiones que dejan trascender quienes tienen acceso al entorno cercano de la vice, es que Alberto debe abandonar su sueño reeleccionista. Cristina cree que cuanto más se haga explícita esa aspiración, menores serán las chances peronistas en 2023. Y, en paralelo, todos en la interna toman nota de los guiños cómplices de Cristina hacia Sergio Massa.

El diagnóstico es que la inflación se agudizará, en parte por la «inflación importada» y en parte como consecuencia del propio programa del FMI. Cristina cree que el ajuste de las tarifas, la suba de combustibles y el deslizamiento del dólar más rápido que pidió el organismo funcionarán como un aliciente a la suba de precios.

Hace saber, además, su temor a que rápidamente se revelen como incumplibles las metas acordadas con el Fondo y que el organismo exija mayor dureza en el ajuste fiscal y monetario.

Curiosamente, ese temor de Cristina coincide con el diagnóstico que hacen los economistas ortodoxos, que no sólo desconfían del pronóstico sobre un crecimiento de 4,5% hecho por Guzmán, sino que ven signos de un enfriamiento en la actividad productiva.

En los últimos días han proliferado los informes de consultoras que advierten sobre las dificultades que se avecinan, ante la necesidad de Guzmán de buscar financiamiento por un monto equivalente a 1,6% del PBI, ante un mercado que estará cada vez más desconfiado a medida que se acerquen las elecciones.

Lo cierto es que, por más que muchos afirmen que la historia nunca se repite, Alberto Fernández haría bien en aceptar el regalo de Cristina y leer con resaltador el libro de Juan Carlos Torre.(IProfesional)

LA

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Periodista, locutor, actor y editor de Semanario Argentino y de Radio A de Miami. Director de Diario Sur Digital.