Argentina le ganó a Rusia con una ráfaga de fútbol de alto vuelo

El seleccionado de Jorge Sampaoli se impuso 1 a 0 con un gol de Agüero tras una buena maniobra entre Pavón y Messi. El martes jugará su segundo partido de la gira ante Nigeria.

Después de una traumática Eliminatoria y una clasificación sellada recién en el último partido, el seleccionado argentino dio un paso adelante en su primera prueba posterior a la victoria en Quito que le permitió sellar el boleto a la Copa del Mundo. El seleccionado dirigido por Jorge Sampaoli consiguió una buena victoria 1 a 0 ante Rusia, anfitrión en próximo certamen ecuménico, en el imponente estadio Luzhnikí de Moscú, abarrotado por 81.000 simpatizantes. El único gol fue de Sergio Agüero tras una muy buena maniobra de la que participaron Lionel Messi y Cristian Pavón.

Con una combinación entre históricos y recién llegados (Germán Pezzella, Matías Kranevitter, Giovani Lo Celso), el seleccionado nacional disputó un buen primer tiempo. Como suele ocurrir, fue dominador claro del partido no solo por posesión, sino también por su manejo estratégico del juego. Tuvo buena salida desde el fondo, con la prolijidad de Nicolás Otamendi, mucho quite y recuperación de Matías Kranevitter en el medio y paciencia para buscar los caminos para penetrar la defensa rival.

Más allá de una aproximación a los 4 minutos, cuando Javier Mascherano intervino in extremis para evitar que Konstantin Rausch rematara desde el borde del área, el local presentó un esquema muy cerrado (4-5-1) y optó por una postura conservadora. Agrupó futbolistas en su campo, cerró filas y apostó al contragolpe.

La primera ocasión para Argentina llegó a los 20 minutos, cuando Lionel Messi aceleró tras una mala salida del local y asistió a Ángel Di María. El jugador de París Saint-Germain, desde una posición óptima, definió sin demasiada potencia y permitió la respuesta del arquero Igor Akinfeev. En el rebote, Sergio Agüero pifió su remate.

El Kun intentó tomarse revancha tres minutos después, cuando recibió en tres cuartos de cancha, superó con velocidad y potencia a dos defensores y buscó el palo izquierdo, pero encontró una sólida respuesta de Akinfeev.

Ante una defensa muy cerrada, Messi apareció en cuentagotas, pero tuvo algunos arranques con su sello y además se movió constantemente para encontrar espacios libres. El escaso aporte del capitán y de Enzo Pérez y Lo Celso (activos, pero pagados en las bandas) y la falta de precisión en la búsqueda entre líneas y en los pelotazos largos a la espalda de los laterales rusos hicieron que el ataque argentino se diluyera.

Sobre el cierre del capítulo inicial, Messi combinó con Otamendi, quien trepó por la izquierda y despachó el centro para que Agüero anticipara en el punto del penal y rematara de volea. Akinfeev, otra vez, se estiró para despejar al córner.

En el segundo tiempo, la Selección se retrasó y aprovechó el adelantamiento de Rusia para encontrar esos espacios que tan poco había hallado en los 45 minutos iniciales. A los 3 minutos, Messi dispuso de su primera chance clara en el juego, cuando recibió de Agüero, ganó la espalda de la defensa rusa y definió con clase por encima del arquero, pero Rausch alcanzó a despejar de cabeza a centímetros de la línea de sentencia.

Rusia también tuvo las suyas. El modesto conjunto dirigido por Stanislav Cherchesov, que no logró superar la fase de grupos en los últimos tres torneos grandes que disputó (el Mundial de Brasil 2014, la Euro de Francia 2016 y la Copa Confederaciones de este año) estuvo con dos apariciones de Denis Gloshakov, el patrón del equipo: un derechazo desde afuera que salió cerca del palo derecho de Sergio Romero y un remate, tras un balón que quedó suelto en el área, que tapó el arquero de Manchester United.

El combinado argentino ya no tenía tanto la pelota como en primer tiempo y a veces sufría en el retroceso, pero no traicionaba su propuesta de toque paciente y parsimonioso, que por momentos despertó silbidos en las tribunas del estadio Luzhnikí.

Sampaoli buscó renovar el ataque con el ingreso de Alejandro Gómez en reemplazo de Lo Celso, de modesta prestación en su debut en el combinado mayor. El Papu mostró credenciales rápido, con un pase cruzado para la entrada libre de Eduardo Salvio en el área, pero el jugador de Benfica disparó alto.

Cerca de la media hora, Argentina cayó en un bache, tal como le había sucedido en el primer tiempo. Como ese boxeador que cambia el aire para llegar fortalecido a los rounds de campeonato. Y así fue: a los 40 minutos, el cordobés Cristian Pavón, otro de los recursos que Sampaoli guardaba en el banco y que se mostró mucho más punzante que Salvio en el rato que estuvo en cancha, aprovechó un gran pase de Messi, llegó al fondo por la derecha y sirvió el centro para Agüero. El Kun, muy activo en el segundo tiempo, no pudo en su primer intento, pero en el segundo empujó de cabeza ante Akinfeev ya vencido, así pudo gritar y mostró que tiene buenos argumentos para discutir por el puesto de centrodelantero al que varios aspiran.

Fue un paso adelante de la Selección, que mostró una mejora en el juego e insistencia en la apelación al mismo camino que había exhibido en las Eliminatorias con resultado dispar: tenencia, paciencia, búsqueda y aceleración en tres cuartos de cancha. La posibilidad de ratificar este progreso será el martes, frente a Nigeria en Krasnodar.

 

GG

 

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