Mobbing en la empresa: 14 conductas habituales para estar atentos ante señales de acoso

El término pasa de ser una moda: se ha enquistado en muchas organizaciones y se trata de uno de los temas más preocupantes por los que atraviesan todo tipo de empresas, sin importar el sector ni su tamaño.

“Mobbing” se refiere al acoso laboral, moral o psicológico en el marco del trabajo, mediante el que una persona o un grupo tienen acciones violentas de forma sistemática -al menos una vez por semana- durante un tiempo prolongado de más de seis meses, dirigidas hacia alguien o un sector de la empresa.

  • 14 signos de mobbing en tu empresa que tal vez no sabías que lo son

Como una breve guía para ejemplificar un tema complejo y sensible, aquí tienes esta lista de signos de mobbing laboral que quizás jamás habrías pensado que pueden encuadrarse así, ya que muchos de ellos se dan en lo cotidiano:

  1. Ignorar: el resto del equipo hace como que la persona o sector no existe, no le tienen en cuenta. Todas las ideas que provengan de allí son descartadas automáticamente. No permiten que se exprese ni haga ningún tipo de planteos, ni se las convoca a reuniones. Rechazo constante que las personas marginadas lo siente a flor de piel y lo sufre por dentro.
  • Abuso de autoridad: Las figuras de poder actúan con hostilidad con las personas que les reportan. Gritan y tienen malos tratos. Menosprecian los logros. Solamente critican las tareas. Reiteradamente exigen cumplimientos con plazos muy difíciles de lograrlo.
  • Burlas: Puede ser que hablen a espaldas, o de frente. Generan que alguien o un sector comentan errores. Hacen quedar en ridículo. Se confabulan para que la opinión divergente que tenga alguien sea el motivo de un hostigamiento mayor. Se crea un “palco del mobbing” con la víctima, quien o quienes provocan la agresión, y espectadores.
  • Injusticia: No existe el reconocimiento, o es mínimo permanentemente. Siempre hay que resaltar los errores. El reconocimiento laboral va para otra persona o sector. No le dan permisos ocasionales, como sí sucede con el resto de la gente. Amenazas de despido directas o veladas.
  • Violencia sexual: por lo general se dirige a una sola persona. Insinuaciones de distinto tenor de planas directivas o colegas de trabajo. Miradas inapropiadas. Observaciones de doble sentido, o todo diálogo conduce a expresiones fuera de lugar. Tono lascivo al dirigirse a aquel integrante. Condicionar lo laboral a un intercambio sexual, o a aceptar una salida por fuera del marco empresarial.
  1. Difamación: se habla mal de la víctima, a nivel profesional y escala a lo personal. Se busca crear una imagen distorsionada de la persona. Se inventan rumores, chismes y mentiras para desacreditar.
  • Trato discriminatorio: se da un tratamiento diferente a la persona o equipo víctima. Se hace una diferenciación clara entre derechos, obligaciones y cualquier otro aspecto de la dinámica diaria.
  • Presión constante: cuando pasa los niveles tolerables y es algo sostenido en el tiempo, se asigna una cantidad de trabajo que supera por mucho la capacidad humana, intelectual y física de la persona, y se la fuerza a entregas en muy poco tiempo, en un efecto desgaste para quebrar la voluntad de la víctima y obligarla a renunciar.
  • Limitación de oportunidades de crecimiento: se evita o impide que haya desarrollo interno, por lo que se traba que acceda a nuevas posiciones, concursos internos, proyectos interesantes, etc. Lo que se busca es anular y someter. Muchas veces se lo hace creando rivalidad con alguna persona con la víctima no ha congeniado demasiado.
  • Ocultar información necesaria: parte del mobbing consiste en que no se facilita ni entrega información indispensable para las tareas de la víctima, para culparla por negligencia o falta de responsabilidad.
  • Aislamiento social: se le imparte la orden de que la víctima sólo se comunicará con la persona abusadora, y todos los pedidos u órdenes deberán seguir ese proceso; por lo cual se la aísla del resto y se genera un malestar en el entorno para que, indirectamente, contribuyan a su acoso.
  • Se le dan tareas comprometidas o peligrosas: por ejemplo, que firme determinados documentos en la que la víctima quedaría muy expuesta, o asuma trabajos de alto riesgo.
  • Se invisibiliza el acoso que padece la víctima: todo el mundo lo ve, pero nadie denuncia, y la propia persona se queda paralizada y sola, sin estrategias para actuar ni confrontar.
  • Quitarle beneficios: paulatinamente empiezan a cortar algunos beneficios con que contaba, por ejemplo, recambio de tecnología, celular de la empresa, comidas, contactos de trabajo, retraso o la imposición implacable de fechas de vacaciones de un día para otro, el espacio de trabajo reducido al mínimo, etc.
  • Qué hacer ante un caso de mobbing laboral

Además de la consulta psicológica, para frenar el mobbing y poder sobrellevarlo hasta que la víctima decida qué hacer, puede tomar algunas acciones, entre ellas:

  • Documentarse: registrando las agresiones (notas, chats, fotos, videos, etc.)
  • Mantener la mayor serenidad posible: desde el punto de vista emocional es lo más complejo de lograr. Lo ideal es que, con contención, la persona pueda sobrellevar mejor las agresiones sin que le afecten tanto, mientras escoge el curso de acción que desee tomar.
  • Dar a conocer su caso: el gran poder del mobbing laboral es que, generalmente, está oculto en la trama corporativa. Más allá de esto, dirigirse al área de recursos humanos y gestión de personas, asegurarse tratamiento confidencial dentro de la empresa, avisar a la familia y a algún colega de suma confianza, le ayudará a alertar sobre lo que está viviendo e incluso puede pedir que le aporten algún consejo o experiencia.
  • Prepararse para que se niegue todo: la mayoría de quienes someten no van a aceptar que tienen ese comportamiento hacia su víctima. Sin dudas, esto genera sensación de injusticia e indignación. Es necesario elaborar este punto convenientemente, para evitar avivar cualquier intento de venganza.
  • Proteger las pruebas y sus cosas: cuando se desenvuelve un caso de mobbing una de las tendencias conocidas es la de borrar u ocultar pruebas. Por eso es recomendable guardar las cosas bajo llave, o lo probatorio en un lugar seguro, y alertar en la empresa de cualquier destrozo o faltante en su espacio laboral.
  • Buscar ayuda: desde los primeros momentos en que se siente víctima de acoso, la persona necesita acudir a la ayuda terapéutica. Allí podrá canalizar su enfado, decepción, frustración, miedos y todas las sensaciones asociadas a lo que vive.

También el verbalizarlo le permitirá obtener nuevas miradas sobre el asunto, a la vez que recibe contención profesional. Lo peor que puede hacerse es querer transitarlo y resolverlo en soledad.

Daniel Colombo

Facilitador y Máster Coach Ejecutivo especializado en alta gerencia, profesionales y equipos; mentor y comunicador profesional; conferencista internacional; autor de 32 libros. LinkedIn Top Voice América Latina. Certificado por ICF; Coach certificado y Miembro de John Maxwell Team.

www.danielcolombo.com

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Daniel Colombo es un reconocido coach y comunicador profesional. Escritor. Especialista en motivación y liderazgo.