De panadera a futbolista: El salto de la leyenda cordobesa a River

De panadera a futbolista: Romina «Pepa» Gómez, quien fuera destacada como panadera y leyenda en Córdoba, decidió abandonar su vida anterior para unirse a River, donde ahora, a sus 33 años, puede finalmente dedicarse por completo al deporte que la convirtió en un ícono. Hoy, disputará su primer Superclásico contra Boca.

Cuando a Romina «Pepa» Gómez le presentaron la oportunidad de unirse a River, no lo dudó un instante: cerró su negocio de panadería en Córdoba y empacó sus maletas para mudarse a Buenos Aires. A sus 33 años, la figura emblemática del fútbol femenino en su provincia, con más de 20 títulos obtenidos con Belgrano, así como murales y camisetas con su imagen, logró finalmente cumplir su sueño de vivir del deporte.

«Me habría arrepentido en el futuro si no hubiera tomado esta decisión», confesó la futbolista a TN unas horas antes de su primer Superclásico en la carrera este Viernes por la tarde en el complejo del club en Ezeiza.

En los últimos años, las Gladiadoras han demostrado su superioridad sobre sus archirrivales y han logrado victorias abrumadoras. A pesar de ello, la Pepa no presta atención a esos antecedentes y confía en el rendimiento actual de su equipo: «Somos once jugadoras contra once en el campo. Nos estamos preparando con determinación y concentración. Saldremos a ganar y a darlo todo».

«Estoy emocionada ante la perspectiva de mi primer Superclásico», afirmó la futbolista, quien también expresó su esperanza de que en el futuro estos enfrentamientos puedan llevarse a cabo en los estadios principales de los clubes, para experimentar «un ambiente diferente» y «la pasión que se genera».

Desde los partidos callejeros en su vecindario hasta convertirse en una leyenda del fútbol cordobés Durante su infancia, Pepa vivía frente al estadio Chateau Carreras, ahora conocido como Mario Alberto Kempes. Jugaba al fútbol en la calle con sus amigos del barrio y en una escuela de fútbol donde era la única niña. A veces, le negaban la oportunidad de participar en torneos junto a sus compañeros, lo que la llenaba de frustración: «Era una experiencia bastante difícil».

A los 12 años, comenzó a entrenar por primera vez con un equipo femenino, pero sus compañeras eran mucho mayores, lo que la llevó a abandonar pronto. No fue sino hasta los 15 años, después de mudarse a Villa Esquiú, que ingresó al club que se convertiría en su símbolo y referencia: Belgrano de Córdoba.

«En ese momento, no existían las divisiones juveniles femeninas, mi generación no tuvo la oportunidad de formarse», recuerda la delantera. Y agrega: «No había una liga en Córdoba en aquel entonces, nos estábamos preparando solo para los torneos nacionales que se celebraban cada seis meses. La competencia era escasa y teníamos que buscar formas de financiar la actividad, aunque el club nos brindaba cierto apoyo».

Finalmente, en 2012, comenzó la competición femenina en la Liga cordobesa, y Belgrano, con la Pepa como capitana y figura, comenzó a dominar. «Llevábamos años jugando, y la diferencia se notaba», comentó la futbolista, quien acumularía más de 20 títulos con las Piratas.

La protagonista de los murales cordobeses que trabajaba en el negocio familiar A pesar de que su nombre era conocido en todo Córdoba entre los aficionados al fútbol, y su rostro había sido inmortalizado en murales pintados en diferentes barrios, la Pepa aún no podía vivir del deporte.

«Tenía una panadería en la casa de mi madre. Trabajaba desde las 5 de la mañana hasta las 13:30hs cuando cerraba, y a las 15hs tenía que estar en entrenamiento. A veces, después de la práctica, seguía trabajando. Nunca tuve un buen descanso; iba a entrenar cansada y eso marcaba la diferencia», comentó.

En 2021, Belgrano se unió por primera vez a la liga de AFA. Comenzaron en la Primera C y lograron dos ascensos consecutivos con cifras impresionantes, llegando finalmente a la máxima categoría. «Luchamos mucho para lograrlo. Fue un salto significativo para el fútbol femenino de Córdoba. Hicimos historia, y eso perdurará para siempre», destacó la jugadora que, para entonces, ya había llevado la camiseta celeste durante más de 15 años.

La oportunidad de unirse a River y la drástica elección que hizo En mayo de este año, a Pepa se le presentó la oportunidad de unirse a River. Sin dudarlo, tomó una decisión radical: «Cerré la panadería y me dediqué a disfrutar exclusivamente del fútbol. Nada más importaba».

«Fue un paso muy importante. Desde el año pasado, tenía la posibilidad de venir, pero prioricé a Belgrano porque acabábamos de ascender. Sin embargo, después de reflexionar, me di cuenta de que era una experiencia valiosa y nueva unirme a un club de Buenos Aires, y sobre todo a un club tan grande como River», reflexionó.

La jugadora afirmó que en la actualidad está viviendo «uno de los sueños que tenía cuando era niña». «El profesionalismo llegó a mi vida casi al final de mi carrera. Estoy disfrutándolo al máximo. Antes, vivía de mi panadería, y ahora, vivo del fútbol».

Su reciente presente «De River me impresionó mucho la manera en que se trabaja, el cuerpo técnico que poseen, cómo gestionan los entrenamientos y la infraestructura disponible. Son aproximadamente diez personas en el cuerpo técnico que están de forma constante con nosotras. Es una institución de gran envergadura: contamos con todo lo necesario y no nos falta nada. Siempre es necesario continuar creciendo y mejorando, aunque sea en aspectos mínimos. Es gratificante entrenar de esta manera», admitió la Pepa.

Su debut anotador con la camiseta de las Millonarias fue ante Banfield y en la fecha anterior lo repitió, precisamente en el empate 2-2 contra el club de sus afectos: «Fue un momento especial porque era frente a Belgrano, el equipo que me formó como futbolista y que siempre tendrá mi respeto. Experimenté muchas emociones encontradas en ese gol, no podía creerlo».

«La afectuosidad que recibo de todos es asombrosa, me siento muy apreciada por la gente, pero siempre manteniendo la humildad ante todo. Aquellos que me conocen y son conscientes de todo lo que luché por el fútbol femenino, siempre me respaldan y me apoyan: siempre batallé por mis compañeras y por lograr mejores condiciones para todas», enfatizó en relación con el legado que dejó al marcharse de Córdoba para emprender una nueva aventura.

La mirada dirigida al porvenir Aunque aún no contempla la idea del retiro, la Pepa Gómez ya tiene en mente el siguiente paso en su trayectoria: está cursando para convertirse en directora técnica y anhela poder ejercer esa profesión en el futuro. «No me he fijado plazos, permitiré que el fútbol continúe sorprendiéndome. Me encuentro en excelente estado físico, nunca he sufrido lesiones y eso es esencial», comentó.

Una de esas sorpresas del fútbol llegará esta misma tarde, cuando dispute el primer Superclásico de su carrera. Aunque se muestra cauta, la cordobesa se atreve a anticipar cómo celebrará si llega a marcar un gol: «Lo festejaré junto a todas mis compañeras, espero que se pueda dar».

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