Los planes ocultos de la CGT para asegurar el voto de los trabajadores a favor de Sergio Massa

Los planes ocultos de CGT. En la central sindical han reformulado la táctica con el fin de respaldar al candidato oficialista en las elecciones. La unidad gremial, reuniones comunitarias y concentraciones multitudinarias son los pilares de una campaña renovada. Cómo están actuando para frenar el crecimiento sindical de Javier Milei.

La abrumadora mayoría de la Confederación General del Trabajo (CGT) no desea tener ningún vínculo con Javier Milei y está dispuesta a hacer todo lo que esté a su alcance para que Sergio Massa triunfe en las elecciones. Para la central sindical, el candidato de Unión por la Patria se asemeja en gran medida a Alberto Fernández: sus posturas son más afines y, hasta el momento, ha cumplido sus compromisos, además de haber transformado la desilusión por los malos resultados de la gestión del Gobierno en la esperanza de que aún pueden mantenerse en el poder.

Por consiguiente, exceptuando a los gastronómicos liderados por Luis Barrionuevo, recientes adherentes del candidato libertario, la dirigencia cegetista no solo ha alineado sus filas de manera disciplinada con Massa, sino que también ha estado activamente promoviendo su victoria en las elecciones con un entusiasmo que supera incluso al del kirchnerismo.

Este compromiso se puso de manifiesto especialmente en la movilización de aproximadamente 200.000 personas (según estimaciones de la CGT) frente al Congreso, destacando la firme apuesta de la central sindical en favor de Massa. Durante este evento, se celebró la aprobación de la ley que elimina el Impuesto a las Ganancias, una demanda constante de los sindicatos que había chocado con la negativa de Cristina Kirchner durante su mandato y posteriormente con la promesa incumplida de Mauricio Macri.

Asimismo, se hizo patente en las calles el respaldo a un candidato que encarna fielmente los intereses del establecimiento sindical de la CGT. Su discurso incluye la promesa de un «gobierno de unidad nacional», el respeto por el modelo sindical y una relación favorable con el empresariado, en línea con lo que promueve el sector dialoguista que controla la CGT, compuesto por «los Gordos» (Héctor Daer de Sanidad y Armando Cavalieri de Comercio), así como los independientes (Andrés Rodríguez de UPCN, Gerardo Martínez de la UOCRA y José Luis Lingeri de Obras Sanitarias), además de aliados como Sergio Romero (UDA), Julio Piumato (judiciales), Rodolfo Daer (Alimentación) y Jorge Sola (seguro), entre otros.

El respaldo de la CGT a Massa se vio reforzado por el clan Moyano, con Hugo y Pablo Moyano a la cabeza, quienes ya habían sido reelegidos como líderes del Sindicato de Camioneros y habían acordado una tregua en su feroz disputa para hacer frente a los desafíos que anticipaban a partir del 10 de Diciembre si Unión por la Patria no ganaba. Lo mismo ocurrió con la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), dirigida por Sergio Sasia (Unión Ferroviaria), el Frente Nacional para el Modelo Sindical (que incluye a sindicalistas K y al moyanismo) y la Corriente Federal de Trabajadores (liderada por el bancario Sergio Palazzo y otros dirigentes kirchneristas). La mayoría cree que el ministro de Economía es el candidato más idóneo o tal vez el único dispuesto a enfrentar la difícil tarea de gestionar una economía en crisis y, al mismo tiempo, mantener su proyecto electoral.

Por tanto, la CGT ha diseñado un plan para orientar el voto de los trabajadores hacia Massa. Antes de las elecciones primarias, cuando aún no existía el temor a perder frente a Milei o Patricia Bullrich, el candidato-ministro parecía estar aislado en su campaña y en la gestión. El apoyo de la CGT no fue suficiente para contrarrestar la atracción que representaba el libertario entre la clase trabajadora y los sectores más desfavorecidos.

A través de una serie de anuncios «positivos», y a pesar de los riesgos de que este nuevo «Plan Platita» acentúe la crisis económica, Massa ha inyectado un atisbo de optimismo en el sindicalismo, que se había visto mermado cuando Unión por la Patria quedó en tercer lugar en las primarias, detrás de La Libertad Avanza y Juntos por el Cambio, marcando el peor resultado electoral del peronismo en su historia.

Para la dirigencia de la CGT, la reestructuración de su estrategia de campaña para favorecer a Massa implicó acercarse a sectores sindicales con los que previamente tenían desacuerdos para alcanzar una tregua (como las dos CTA) y llevar a cabo una militancia «micro» en los lugares de trabajo mediante asambleas para solicitar el voto a Massa y advertir sobre los riesgos de eventuales gobiernos encabezados por Milei o Bullrich, además de realizar concentraciones masivas para infundir una «mística peronista» en una actividad proselitista que parecía carente de pasión.

Este fue el enfoque detrás del evento liderado por Massa el 9 de este mes en Tucumán, con la participación de provincias del Norte, y la próxima concentración masiva planeada frente al Congreso con el pretexto de celebrar la eliminación de Ganancias. Además, según lo anticipado por Infobae, la CGT está planeando organizar un evento en la Patagonia dirigido a la militancia de la región.

El sindicalismo cegetista está concentrado en evitar que Barrionuevo sume seguidores para el proyecto de Milei en otro ámbito de acción. En este sentido, en colaboración con el propio Massa, se ha estado «persuadiendo» a algunos líderes afiliados al líder gastronómico que dependen de las decisiones tomadas en el Ministerio de Economía. Otros representantes gremiales han optado por convencer a sus compañeros barrionuevistas de que, al menos por el momento, no sería beneficioso cambiarse de bando, ya que en el sindicalismo, el estigma de «traidor» sigue siendo relevante, a pesar de que los cambios de lealtad son muy tradicionales. Pablo Moyano, que nunca ha sido conocido por su diplomacia, hizo su contribución al afirmar que Barrionuevo «será recordado en la historia como un líder que traicionó al peronismo». Con tal presión, ¿quién se convertirá en partidario de Milei ahora?

La división en las filas del barrionuevismo se ha hecho evidente. Carlos Acuña, co-líder de la CGT y principal aliado del líder gastronómico, ha mantenido su respaldo a Massa, en línea con su posición en el Frente Renovador. También es cierto que su esposa, Blanca Cantero, no puede ni quiere enemistarse con el oficialismo, ya que es la intendenta del partido de Presidente Perón. Esto representa una pérdida significativa para Barrionuevo, quien tampoco ha logrado atraer a otros líderes de su sector, como Daniel Vila (Carga y Descarga) y Roberto Solari (guardavidas), a las filas de Milei. Tanto Gustavo Vila, hijo de Daniel, como Solari estuvieron presentes en el evento de la CGT frente al Congreso. Ningún representante barrionuevista asistió al acto presidido por el candidato libertario el viernes pasado en Parque Norte. Barrionuevo mismo evitó asistir al evento para evitar ser fotografiado junto a Milei, lo que habría confirmado su alianza con la denostada «casta».

En las filas del barrionuevismo existe un malestar hacia su líder político-sindical. La mayoría de ellos se enteró de la reunión con Milei a través de los periódicos. Por lo tanto, muchos presentaron excusas familiares o personales para no asistir a Parque Norte y solo enviaron una delegación de militantes de sus respectivos sindicatos. «No queremos tener nada que ver con el apoyo a Milei», expresó con indignación un dirigente que hasta ahora había sido un leal seguidor de Barrionuevo. Aunque existe frustración contenida, también existe la voluntad de no causar rupturas dentro de esta facción sindical. «Tenemos que esperar. ¿Y si Luis tiene razón y Milei se convierte en presidente?», se preguntó otro seguidor de Barrionuevo de larga data que prefiere esperar hasta las elecciones.

Mientras tanto, la CGT, siguiendo la estrategia de Massa, ha tomado medidas en contra de Barrionuevo esta semana al afirmar que «ninguna ambición individual y oportunista confundirá la voluntad unánime del movimiento obrero organizado», y además calificó al candidato de UP como «la única opción electoral para nosotros».

Además, en un claro mensaje dirigido a Javier Milei, expresó su «total rechazo a las propuestas de algunos candidatos que, desde la irracionalidad o la destrucción, prometen falsas libertades individuales, con supuestos equilibrios virtuosos de mercado que nunca se materializan y que, en la práctica, nos llevarían hacia la desintegración, la violencia y la descomposición».

Esta es otra parte del plan de la CGT para favorecer a Massa: atacar al rival que le ha quitado votos entre los trabajadores y los más desfavorecidos, así como al sindicalista que podría llevarse aliados de sus propias filas. Sin embargo, siendo pragmáticos como son, en la central obrera tampoco descartan completamente la posibilidad de reunirse con Milei si él lo solicita, como lo afirmó Andrés Rodríguez, secretario adjunto de la CGT.

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