Coronavirus en Argentina: De la comparación con Suecia a integrar el top ten de países con más infectados

El aislamiento fue exitoso en el inicio de la cuarentena, pero la falta de testeos y las fallas en la estrategia sanitaria llevaron al país a cifras alarmantes.

A mediados de Enero de 2020, el presidente Alberto Fernández transitaba su primer mes de gobierno con una agenda enfocada en la economía. Congelamiento de tarifas; bono para jubilados; adicional en las asignaciones universales por hijo y plan para regularizar deudas tributarias vencidas para pymes eran solo algunas de las medidas impulsadas para intentar aliviar el delicado estado de situación del país. Fines de Enero, una noticia proveniente de China irrumpiría en su agitada gestión. Un virus, de origen desconocido, preocupaba al mundo,

y el Viernes 27, en la Casa Rosada, Alberto Fernández recibe a su ministro de Salud de la Nación Ginés González García para hablar por primera vez del coronavirus. “Hoy yo veo el riesgo lejano”, dice el funcionario al retirarse de Balcarce 50.

Así el jefe de Estado comenzaba a luchar contra un virus silencioso, imperceptible, invisible. Lo haría con aliados impensados como el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta y con las dificultades de saberse ante una situación inédita, casi sin precedentes en la historia moderna. Una pandemia que se llevaría por delante sus planes de gobierno y lo obligaría a redireccionar por completo su gestión.

La batalla comenzaría con resultados satisfactorios, que envalentaron al Gobierno a tal punto que el Presidente se comparó con países del primer mundo, como Suecia, pero que con el tiempo desnudaron falencias y fallas en la estrategia sanitaria que condujeron a la Argentina a ocupar el puesto noveno puesto en el ranking mundial de casos con 1.469.919 infectados, según el conteo de Johns Hopkins.

El bajo número de testeos y las dificultades para poner en marcha una estrategia coordinada entre las provincias llevaron a que el virus pasara del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) a toda la Argentina y la imagen del Presidente, que en el inicio de la pandemia crecía al ritmo de los elogios que recibían sus primeras decisiones, comenzó a desgastarse.

El virus también expondría la distancia entre Fernández y Cristina Kirchner. Entre Diciembre de 2019 y Septiembre de 2020, la Vicepresidente solo visitó en 4 oportunidades la Quinta de Olivos. La dirigente nunca estuvo junto con al Presidente en los anuncios de extensión de la cuarentena y cuestionó, en plena lucha contra el COVID, a los “funcionarios que no funcionan”, lo que solo alimentó las versiones de enojo y enfrentamientos internos.

El 19 de Mazo, Alberto Fernández anuncia el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), una cuarentena total hasta las 24hs del 31 de Marzo. El país, paralizado, excepto los esenciales. La abrupta disminución en la circulación y la falta de contacto da resultado y el país se torna un ejemplo para Latinoamérica y Occidente por haber adoptado la cuarentena total de manera temprana.

El plan funcionaba y para el 8 de Mayo el país registrado 5.611 infectados y 293 muertos. Ese día, envalentonado, Alberto Fernández defiende la cuarentena en la Argentina y lo hace con críticas a Suecia. “Suecia tiene 14 veces más muertos que Noruega”, 3 días después el gobierno sueco le respondió: “Pasará tiempo antes de que sepamos qué modelos funcionan mejor”. No sería el único gobierno en desmentir o cuestionar a Fernández. Con el tiempo llegarían los encontronazos con el embajador de Chile en la Argentina Nicolás Monckeberg y el comunicado del País Vasco luego de que el mandatario dijera que esa región “cayó en el riesgo de elegir quién vive y quién muere”.

Mediados de Julio, la provincia de Buenos Aires experimentaba un promedio de 4.000 casos diarios, mientras que la Ciudad promediaba los 1.000. La preocupación no solo se centraba en el número de infectados sino en la ocupación de las camas de terapia intensiva. Este índice ascendía a nivel nacional a 57,3% mientras que en el AMBA trepaba al 65%. 

En Agosto, se pasó de 150.754 contagios registrados a 182.879 y de 2.806 a 3.580 fallecimientos. Dos infectólogos consideraron que el mayor déficit del Gobierno fue la falta de testeos.

En Septiembre, de la comparación con Suecia la Argentina ingresa al top ten de los países con más contagios al sumar 417.735 infectados. El bajo número de testeos no identificaba a los que portaban el virus, no se los podía aislar y de esta forma la circulación era cada vez mayor.

En Octubre el crecimiento fue exponencial y el país superó el millón de casos. Las estadísticas indicaban que el 55% de los contagios se producían en el interior, es decir, la tendencia se revertía y el AMBA pasaba a un segundo plano al exponer una baja sustancial en su número de infectados.

El 6 de Noviembre el país alcanza las 724,28 muertes por millón de habitantes y supera a los Estados Unidos en ese apartado estadístico. Se ubica, además, 6ta entre los países con más fallecidos en relación a su población. El Gobierno confía en evitar la segunda ola con la aplicación de la vacuna (Marzo 2021) para los grupos de riesgo (mayores de 60 años), profesionales de la Salud, integrantes de las fuerzas de seguridad, docentes, entre otros.

Finalizando este Miércoles 9 de Diciembre el país contaba con 1.469.919 casos, de los que 124 mil permanecen activos. La pandemia dejó un saldo de 40.009 muertos y el promedio diario de infectados ronda los 4.000, un nivel elevado para la cuarentena más larga del mundo.(TN)

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Periodista, locutor, actor y editor de Semanario Argentino y de Radio A de Miami. Director de Diario Sur Digital.