Palito Ortega: «La vida es un libro no abierto, hay que abrirlo, y empezar a buscar cuál es el capítulo que uno quiere vivir»

Por Pablo Dócimo

Por estos días Palito Ortega se está despidiendo de su público con una serie de recitales por todo el continente para poner fin a su carrera musical.

En una charla con Semanario Argentino el ídolo popular hizo un repaso sobre sus comienzos y su extensa trayectoria.

Palito Ortega: "La vida es un libro no abierto, hay que abrirlo, y empezar a buscar cuál es el capítulo que uno quiere vivir"

-Usted es cantante, compositor, músico, actor y productor. ¿Con cuál de estas actividades más se identifica o más disfruta?

-Fundamentalmente soy músico. Estudié batería cuando era muy chico y después empecé a estudiar guitarra, y de alguna manera, con la guitarra empecé a escribir mis primeas canciones, y ese fue, definitivamente, mi camino, el de cantautor.

Todo lo que uno soñaba, o los caminos que uno transitó, las alegrías, las tristezas, las esperanzas, las desilusiones, si uno tiene buena memoria, y sin resentimientos, se pueden rescatar y darle forma de canciones, y eso es lo que más me gusta hacer.

-Usted siempre hace referencia a su niñez, y a los sueños que tenía. ¿Alguna vez, imaginó que llegaría a tener la trayectoria qu finalmente logró?

-De chico siempre imaginaba que cantaba y había mucha gente delante mío. En auellos tiempos, en Tucumán, vendía periódicos en las colonias, y para ir de una a otra cortaba camino cantando… y yo mismo me hacía la ovación del público, y me pedía otra, como si estuviese en un escenario. Y eso fue lo que me pasó después.

En definitiva, creo que he trabajado mucho para darle forma a los sueños que tenía de chico, y materializarlos.

-¿Cómo fueron sus comienzos en el mundo de la música?

-La música ha sido siempre mi gran pasión, y era tanto lo que me gustaba. Lo primero que hice fue entrar en una orquesta como ayudante. Ayudaba a armar el escenario, lo que comúnmente se conoce como plomo. Mientras tanto estudiaba batería; y tuve la suerte de tener un gran maestro, un hombre al que le agradecí toda la vida, porque sabía de mi condición económica y no me cobraba, Don Alberto Alcalá, uno de los grandes músicos argentinos.

Al tiempo también empecé a estudiar guitarra; y había un guitarrista que se llamaba «Costita» que grababa con nosotros que también me enseñó mucho. Pero creo que lo más importante en mi carrera fue la condición de autor, más que de cantante.

Cuando ingresé a aquel famoso grupo que era «El Club del Clan» todos cantábamos, pero hacíamos covers. O sea, hacíamos la versión en español de los éxitos que llegaban de Europa y Estados Unidos, y yo empecé a cantar mis propias canciones; y curiosamente, me parece que eso fue verdaderamente el disparador, porque ya no dependía de que llegue algún éxito de afuera, sino que interpretaba mis propios temas.

Además, no sé por qué razón, siempre tenía aquella imagen de la gente cantando, del publico cantando mis canciones, e inconscientemente escribía canciones pensando que todos tenían que cantar el estribillo conmigo. No lo hacía intencionalmente, pero me nacía así.

-¿Cuándo empezó a sentir que había logrado el éxito y el reconocimiento que hoy tiene en su carrera?

-Bueno… escuchar en voces clásicas del repertorio latinoamericano como Olga Guillot, Tito Rodríguez, Lucho Gatica, Los Panchos y otros intérpretes melódicos de los 60 cantar temas como «Sabor a nada», «papeles» o » A mí me pasa lo mismo que a usted» para mí fue una alegría inmensa, porque me di cuenta de que esas canciones no se quedaban solo conmigo, que había mucha gente a la que le gustaba lo que componía.

-¿Que incidencia tuvo el cine en su carrera como músico?

-El cine tuvo, y tiene, una gran difusión para la imagen de cualquier artista. Mi primera película fue «El Club del Clan», y luego me convocaron como protagonista en «Mi primera novia» y luego «Los muchachos de mi barrio» que fueron muy importantes en mi carrera.

En total hice 17 películas, y como dije antes, el cine es un gran instrumento para la difusión y la permanencia de un artista.

-Si pudiera volver el tiempo atrás, que ¿cosa no volvería a hacer?

-Creo que no cambiaría nada, simplemente por el hecho del espíritu que tiene cada uno. Yo siempre he tenido una manera de ver la vida, por la que entendía que hay mucha gente que sabe mucho de la vida a través de la literatura, de leer, de la información, y otros conocían mucho de la vida por haberse metido dentro de ella, por haber vivido, por haber reído, por haber sufrido, y particularmente no creo que cambiaría algo… me parece que repetiría todo lo que hice.

Nunca me voy a olvidar de la imagen que tengo tan presente de cuando a los 16 años llegué de Tucumán a Retiro, con una valijita de cartón que era prestada, porque ni si quiera era mía, y veía que pasaban los tranvías, infinidad de autos, gente de acá para allá, y pesaba «y ahora, para dónde voy»?

Creo que para cualquier provinciano, que no conoce el movimiento de las grandes ciudades como Buenos Aires, llegar como llegué yo, es lo más parecido a un nacimiento, y eso, en definitiva, marca una etapa del aprendizaje.

La vida es un libro no abierto, pero hay que abrirlo, y empezar a buscar cuál es el capítulo que uno quiere vivir. La vida tiene de todo, y no digo que uno haya sido mejor que nadie… simplemente elegí un camino, y rescato siempre las palabras de mi padre, que me dejó venir solo a una corta edad: «Mire hijo, en este pueblo no hay ningún porvenir, no hay trabajo, y no quisiera que el día de mañana usted sea uno más de los tantos muchachos que andan sin trabajo, y no quisiera que el futuro me haga sentir culpable ni con la mirada. Yo lo voy a dejar ir, pero usted sabe como quiero que se comporte», me dijo textualmente.

Mi padre era de pocas palabras, pero muy directo. Le agradecí, le di un abrazo y partí. Entonces, en Buenos Aires, me acompañó siempre esa imagen, la de mi padre hablándome, y como siempre lo respeté mucho pensaba, si llego a defraudarlo me tengo que matar.

-¿Como evalúa hoy, a la distancia, su paso por la política; se encontró con lo que esperaba o algo lo defraudó?

-En la política hay muchos matices, como en cualquier otra profesión. Lo que sí creo es que la gente, en su mayoría, nunca entendió cuál fue el motivo de mi incursión en política.

Yo estaba viviendo en Estados Unidos; Frank Sintra me dio una mano muy grande cuando decidí instalarme en Miami, y ya tenía mi propia productora, mi casa, y realmente estaba muy bien.

Entonces comencé a hacer una escuela en mi pueblo, que era lo que les había prometido, que la iba a hacer con lo que supuestamente ganara con Sinatra. Como todos saben con Sinatra perdí muchísimo, pero las cosas empezaron a cambiar y como eso lo había prometido empecé a hacer la escuela, hasta que finalmente la terminé. Me vine para inaugurarla y en el acto de inauguración charlando con la gente del lugar empecé a interiorizarme obre que pasaba en el pueblo, en la provincia. Un conocido me dijo: «Acá está todo igual que siempre, pero por suerte ahora va a ganar Bussi y va a poner orden». Como que va a poner orden, pregunté, y la respuesta fue contundente. «Si, va a poner orden, y al que no lo quiera entender lo va a cagar a palos».

Y me volví a Estados Unidos con esa imagen, y pensaba… como puede ser, que con todo lo que pasó la gente quiera que gane Bussi, y lo pensé, hasta que me decidí a presentar mi candidatura.

En ese momento en Tucumán se estaba comenzando a armar el Partido Militar, con intención de proyectarlo a todo el país, como para blanquear aquello de que los militares ya no eran más golpistas, sino que llegaban a través del voto popular. La idea era que si ganaba Bussi con el voto popular luego, en el resto del país, iban a presentar candidatos militares.

Fue muy dura la pelea, y debo ser honesto, él fue muy duro en campaña, pero no fue desleal. Peleamos de igual a igual, y gané la elección, y creo que gané porque mucha gente de clase media para abajo se identificaba mucho conmigo. Pero bueno, la política fue una página más en este largo camino por el que hemos transitado.

-Por estos días se está despidiendo de su público.  ¿Cuál es su sensación después de haber tenido una carrera tan extensa y exitosa?

-No se puede negar que se siente algo muy particular, algo de nostalgia y satisfacción a la vez, pero sin egoísmos, con un inmenso agradecimiento a la gente. Es así el curso de la vida.

Acerca de Oscar Posedente 12533 Articles
Periodista, locutor, actor y editor de Semanario Argentino y de Radio A de Miami. Director de Diario Sur Digital.