Si Lula lo aprueba, las fuerzas armadas de Argentina y Brasil avanzaran en una política de defensa conjunta

El proceso de integración militar de los socios del Mercosur ocurre desde 1996 y la meta final es la formación de un comando militar conjunto que el Gobierno de Alberto Fernández buscará consolidar. La llave para que estos planes se aceleren la tiene Luis Inácio Lula da Silva

Las fuerzas armadas de Argentina y Brasil avanzarían en una política de defensa conjunta. “El próximo 30 de Noviembre, Día de la Amistad Argentino-Brasileña, podría haber novedades”, pronostica una alta fuente del Ministerio de Defensa que viene trabajando con mayor decisión en el proceso de integración binacional en el campo de la Defensa desde que Lula Da Silva venció en el ballotage al actual presidente brasileño, Jair Bolsonaro, para asumir por tercera vez la presidencia del socio principal de la Argentina en la región.

La fecha no es casual porque las naciones más relevantes de Sudamérica que integran el G-20, el principal espacio de deliberación política y económica del mundo, pasaron de una hipótesis de conflicto a nivel nuclear en la década del ’70 del siglo pasado a una armoniosa convivencia que comenzó un 30 de Noviembre de 1985 cuando los ex mandatarios Raúl Alfonsín y José Sarney, en Foz de Iguazú, pusieron en marcha un proceso de integración que sentaría las bases del Mercosur.

Inmediatamente, se detuvo una carrera armamentista, que sólo beneficiaba a los mercaderes de armas, y en el año 1996, el entonces embajador argentino en Brasilia, Diego Guelar, anunciaba en una entrevista al diario Folha de Sao Paulo, «La conclusión a la que se llegó, es que la primera fase de la integración binacional en el campo de la Defensa está concluida: la cooperación entre las Fuerzas Armadas de los dos países es excelente, y la confianza entre ellas absoluta. En otras palabras: no hay hipótesis de conflicto».

Se trata de una confianza que no se ha perdido a lo largo de los años y que no detuvo ni siquiera gobiernos de signo ideológicos contrarios o la pandemia de COVID19. En 2020, el único ejercicio militar que concretó el país con una fuerza armada aliada en el ámbito internacional, fue con el Brasil de Bolsonaro.

Mientras los gobiernos que integran el Mercosur procrastinan la creación de una moneda única, la posibilidad que «…en el futuro nos encontremos con tropas comunes que un día van a estar comandadas por un general brasileño y otro día por un argentino», como señaló el diplomático y analista internacional, Andrés Cisneros, está cada vez más cerca en el tiempo.

La llave para que estos planes se aceleren la tiene Luis Inácio Lula da Silva que asumirá el primer día del próximo año y que, entre numerosos temas a definir, tendrá en carpeta la propuesta argentina de avanzar en  una segunda fase de cooperación militar entre las dos naciones cuestión que será reforzada el 30 de Noviembre cuando se recuerde la amistad entre los dos países.

La principal propuesta pasa por custodiar la riqueza del litoral marítimo atlántico de los dos países por el cual Brasil, desarrolló su plan denominado “Amazonia Azul”.

La Argentina, por su parte, posee su master plan llamado “Pampa Azul” para defender su litoral marítimo a pesar de las profundas restricciones presupuestarias para hacerlo de manera eficiente. Tras la tragedia del ARA San Juan es necesario poseer un nuevo submarino, principal arma ofensiva de cualquier Armada, para custodiar el extenso mar nacional.

Existen asimetrías evidentes en equipamiento entre las dos fuerzas que se profundizaron en los últimos años sin embargo estas condiciones no invalidarían los planes para unir los comandos en un futuro.

Trabajar de manera conjunta, sólo en el área de la Marina, será un beneficio para todos los involucrados. Como dicen los estrategas de marketing, un pensamiento llamado “win-win”, donde todas las partes salen beneficiadas, porque se podrá patrullar el litoral marítimo de manera más eficiente y se potenciarán las operaciones de búsqueda y rescate ante urgencias que se declaren.

En este contexto se intenta convencer a los integrantes del gobierno de Uruguay, nación que podría y debería formar parte de esta alianza en el Atlántico Sur.

Desde luego que detrás de estos planes de asociación hay uno que sobresale por encima de todos los demás. Una industria de la defensa integrada que se sustenta en la experiencia industrial argentina y en los desarrollos actuales de empresas como Iveco que en su planta de Minas Gerais fabrica los tanques “Guaraní”. En un futuro próximo podría hacerlo en  las plantas industriales de la provincia de Córdoba.

La reciente XII Reunión del Grupo de Trabajo Conjunto Brasil-Argentina, del 2 y 3 de Agosto pasado, sirvió para que el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Teniente General, Juan Martín Paleo, dialogara con su par, el Teniente General Brigadier Raul Botelho en Brasilia, acerca de los mecanismos necesarios para acelerar la integración en el ámbito de la Defensa.

Un paso más en la dirección de la creación de un Estado Mayor Conjunto Binacional que tendrá como fin coordinar y planificar actividades militares entre los dos países a partir de los desafíos en común.(NA)

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