Inquietud en la iglesia ante la crisis social, resultados electorales y posible llegada del Papa

Inquietud en la iglesia. La intranquilidad en la Iglesia debido a la crisis social, los resultados electorales y la eventual llegada del Papa Francisco es evidente. La semana próxima se llevará a cabo una «ceremonia de desagravio» en respuesta a las declaraciones de Javier Milei. La aprehensión ante el auge del movimiento libertario y la posible visita del Papa fueron los temas centrales en la reunión entre el Presidente y el obispo Jorge García Cuerva. También se discutieron los vínculos de Patricia Bullrich.

Hace una década, una semana después de las PASO, la Conferencia Episcopal (CEA) emitió una «comunicación conjunta para un diálogo responsable y comprometido» después del impactante resultado electoral de Javier Milei, que sorprendió tanto a la élite política y empresarial como a la jerarquía religiosa. Desde la cúpula de la Iglesia enfatizaron que «el voto no solo implica una elección, también puede ser una llamada de atención». Además, añadieron que «no se puede construir un país sin diálogo, y el diálogo no puede existir cuando se recurre a insultos, gritos y descalificaciones hacia aquellos que piensan de manera diferente».

Ese mismo día, en la residencia presidencial de Olivos, Alberto Fernández recibió al arzobispo Jorge García Cuerva, recién nombrado por el Papa Francisco en mayo como reemplazo de Mario Poli. La reunión, que duró aproximadamente noventa minutos, se interpretó como un gesto de gratitud por parte de García Cuerva tras la presencia del Presidente en su reciente ceremonia de investidura en la Catedral Metropolitana.

La reunión no fue oficialmente fotografiada y se mantuvo estrictamente privada, aunque se filtró la información desde la Casa Rosada. Según fuentes gubernamentales de alto nivel, durante el encuentro se analizó la situación política actual después de las PASO y se abordó la recuperación de la salud del Papa Francisco, destacando su exitosa cirugía de oclusión intestinal en Junio. Sin embargo, el aspecto más inquietante del desayuno, según lo revelado, fue la creciente preocupación compartida por el ascenso del movimiento libertario y la posibilidad real de que Milei logre una victoria en las elecciones.

Para la Iglesia local y el Vaticano, el espectacular avance de Milei en el escenario político y social es motivo de inquietud, como se discutió en la reunión. Juan Grabois, quien estuvo muy cerca de ser candidato presidencial por Unión por la Patria y es un cercano colaborador del Papa Francisco, recientemente se refirió a los libertarios como «los falsos profetas de la Desigualdad Avanza». Grabois suele expresar lo que el Papa a menudo se ve obligado a callar.

Según las mismas fuentes que conocen los detalles del encuentro, también se conversó sobre la posible visita del Papa Francisco al país el próximo año. En la reunión se mencionó el mes de «marzo» como una fecha posible, aunque se especuló inicialmente con una fecha posterior. Hasta la fecha, no se ha realizado ninguna confirmación oficial, y según se ha filtrado, no se espera que haya confirmación antes del 10 de diciembre. Se ha señalado que una visita de esta magnitud requiere al menos «entre cinco y seis meses» de preparación.

En este contexto, tanto la Conferencia Episcopal como el Vaticano siguen con un creciente interés y preocupación el proceso electoral en nuestro país. ¿Podría un triunfo del economista de La Libertad Avanza alterar los planes previstos? En el seno del Episcopado se escuchan diversas opiniones al respecto.

El Papa no tiene ninguna relación con Milei y su entorno, pero algunas declaraciones del candidato han molestado a los obispos y han llevado a la convocatoria de una «ceremonia de desagravio por los ultrajes al Papa Francisco» programada para el próximo martes en la parroquia Virgen de Caacupé, en la villa 21-24 de la Ciudad. Esta iniciativa también ha sido promovida por el kirchnerismo. Cristina Kirchner se ha aferrado más a su fe en el último año, especialmente después del intento de asesinato en la puerta de su residencia en la esquina de Juncal y Uruguay, en Buenos Aires. Tras ese traumático incidente, la ex Presidenta se comunicó con el Papa Francisco a través del sacerdote Juan Carlos Molina.

El crecimiento del movimiento libertario ha encendido las alarmas en la Iglesia. El padre «Pepe» Di Paola, impulsor de esta iniciativa, ha visitado oficinas gubernamentales esta semana.

A pesar del reciente encuentro en Olivos, la relación entre el Presidente y el Vaticano sigue marcada por una notable distancia. Según informaciones recientes, desde el gobierno se han realizado algunos intentos informales para explorar la posibilidad de que el Presidente, en el contexto de su próximo viaje a la India, haga una escala en Roma y visite Santa Marta antes de finalizar su mandato. Sin embargo, fuentes oficiales han desestimado esta información.

No es la primera vez que se intenta recomponer la relación entre Fernández y el Papa desde un sector del gobierno, que se deterioró desde que la Casa Rosada promovió y aprobó la ley del aborto a finales de 2020. Cuando el Presidente visitó Roma en Mayo de 2021, en una gira que incluyó Lisboa, Madrid y París, su encuentro con el Papa Francisco fue distante y breve, durando apenas unos minutos. Desde entonces, las interacciones han sido frías y protocolares, limitándose en su mayoría a comunicaciones por carta. Incluso el canciller Santiago Cafiero, cercano a la Iglesia debido a que su padre fue embajador ante la Santa Sede, tuvo una reunión programada con el Papa en Abril de 2022 que fue suspendida repentinamente.

Al mes subsiguiente, no obstante, Francisco recibió en Santa Marta durante una hora y media al vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Olmos: el funcionario guarda una relación muy estrecha con el Papa desde su infancia que trasciende al gobierno y a su función actual. El secretario Oliveri es otro de los que mantiene vías abiertas de comunicación con Roma.

En cambio, no existe ningún contacto que haya quedado en pie entre el Vaticano y el ministro de Economía y candidato presidencial del oficialismo después de que Sergio Massa quedara en el centro de la controversia por la maniobra, de hace más de una década, por la que se intentó remover en su momento a Jorge Bergoglio del arzobispado. Massa siempre negó haber participado en esa maniobra. El Papa nunca le creyó.

En el caso de Patricia Bullrich, tampoco existen relaciones con Roma. A la candidata presidencial de Juntos por el Cambio nunca le interesó mucho construir un lazo fluido con la Iglesia, a pesar de que hay líderes que gravitan en su entorno de buenas conexiones, como el ex embajador Rogelio Pfirter o Federico Pinedo, interesado en la Cancillería.

En los últimos tiempos, la ex ministra de Seguridad delegó ese vínculo en manos de Rodrigo Fernández Madero, un consultor y especialista en comunicación que en algún momento gestionó la cuenta de la Conferencia Episcopal, con buena relación con Oscar Ojea y un grupo de obispos, así como también con sectores evangelistas, a los que acercó en estos meses a la candidata presidencial.

En algún instante, incluso, Bullrich le sugirió a Fernández Madero, quien militó activamente en contra de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, la posibilidad de viajar a Roma para tratar de coordinar un encuentro con el Papa, una alternativa que al final quedó desechada. Se trabajó en la organización, aún en agenda, de una cita con García Cuerva. Por su cargo, el arzobispo porteño sostuvo antes de las PASO una reunión con Horacio Rodríguez Larreta.

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