Visiblemente cansado, Macri buscó cumplir con los ritos del tedeum y se retiró a Olivos

El Gobierno evaluó muy positivamente la homilía del arzobispo Mario Poli

Visiblemente cansado tras la larga gira por el otro lado del globo, y las consecuencias del apunamiento que lo afectó ayer en Quito, la ciudad capital de Ecuador que está a 2.700 metros sobre el nivel del mar, Mauricio Macri cumplió con todos los oficios de la vieja tradición del tedeum, inaugurada por la Primera Junta de gobierno el 25 de mayo de 1810, cuyos miembros se cruzaron a la Catedral para dar gracias, tal como lo recordó hoy el cardenal Mario Poli en su homilía.

El Gobierno buscó respetar todos los rituales. El Presidente llegó a la Catedral de Buenos Aires caminando y portando los atributos del mando presidencial, la banda y el bastón. Saludó desde lejos a la gente que se había acercado a participar de la ceremonia, que lo vivó con ganas. Pero no se acercó. Ya lo estaban esperando las autoridades eclesiásticas.

Ingresó para hacer el homenaje a la tumba del Libertador General San Martín e inmediatamente después se dirigió a los asientos que corresponden a la pareja presidencial. Escuchó atentamente las lecturas y, cada vez que el oficiante permitía sentarse, se aferraba a la mano de su esposa, Juliana Awada, como buscando refugio.

No estaba preocupado por lo que diría la Iglesia a través de su máximo exponente en la Argentina.  Macri conocería los principales tramos de la homilía del arzobispo de Buenos Aires y que estaba muy de acuerdo no solo con el contenido, sino también con el tono. Más bien parecía que el Presidente estaba agobiado por la continua exposición y tenía necesidad de descanso.

En general todo el equipo de Gobierno estuvo muy conforme con las palabras de Poli. Emilio Monzó, presidente de la Cámara de Diputados, dijo que el cardenal Poli “hizo un llamado no solo a la concientización de los gobernantes, sino a la sociedad general para salir de la inequidad y la falta de justicia, y apeló a la solidaridad de los argentinos, basándose en los rasgos culturales de nuestra Patria”. “¿Cómo nos va a preocupar que hable de la pobreza, si es nuestra prioridad como Gobierno?”, dijo una alta funcionaria. Un asesor muy cercano a Macri opinó que “reconoce que decimos la verdad y nos pide que trabajemos por los más necesitados”.

La vicepresidente Gabriela Michetti, por su lado, dijo: “A mí me pareció una homilía muy evangélica, un llamado a no acostumbrarse a vivir con tanta gente que la pasa mal y sufre, a no creérsela, porque también nos instó a buscar consensos y realizar políticas de Estado”.

Hasta que el jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, casi se desmaya por la baja presión, el comentario era el cansancio del Presidente. Un miembro de la comitiva que en diez días viajó por Dubai, China y Japón comentó: “Recién hoy puedo decir que estoy recuperado. Mauricio estuvo súper exigido y después quiso a ir a Quito, no quiere perderse nada en la agenda”.

Al salir de la Catedral, la camioneta presidencial estaba esperando a Macri en la puerta. La gente que estaba detrás de las vallas esperaba que se acercara a saludarlos, pero solo lo hizo de lejos. Fue a la Casa Rosada, saludó a sus colaboradores por el Día de la Patria, pasó por el locro donde dio un duro mensaje a quienes quieren presionarlo y se volvió a Olivos. A ver si lo dejan descansar.

GG

 

 

Acerca de Oscar Posedente 4738 Articles
Periodista, locutor, actor y editor de Semanario Argentino y de Radio A de Miami. Director de Diario Sur Digital.

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