Asertividad: Del dicho al hecho, 10 cosas que tienes que saber para incorporarla a tu vida diaria

Por Daniel Colombo

Hay un aspecto central dentro de la Inteligencia Emocional en la vida diaria y profesional, que es la asertividad. Se trata de la relación que establecemos con las demás personas, y también con nosotros, con respeto, poder de escucha, presencia y empatía.

La asertividad no es una utopía en el mundo actual; de hecho, es una de las mejores herramientas para el feedback, la retroalimentación necesaria para mejorar, y también la aplicas cuando, con sabiduría, buscas solucionar problemas con las personas, y tomar decisiones sobre temas que tienen distintos puntos de vista.

  • 10 cosas que tienes que saber para comunicarte con asertividad cada día

A modo de guía para que observes tu comunicación contigo -pensamientos, ideas, palabras recurrentes que te dices en alguno de los 12.000 diálogos rumiantes que tenemos cada uno por día-, y con las demás personas, aquí tienes estas 10 cosas que puedes empezar a implementar desde ahora:

Asertividad: Del dicho al hecho, 10 cosas que tienes que saber para incorporarla a tu vida diaria
  1. La comunicación tiene un abanico de opciones

No siempre será necesario aplicar la asertividad como en el ejemplo del último punto anterior. Aunque sí debes saber que es recomendable que sepas cuándo y cómo utilizarla con sabiduría. A veces necesitarás un lenguaje más directivo y conductivo hacia un resultado concreto, lo que puedes hacer con firmeza y empatía a la vez. De eso se trata.

  • Habla en primera persona

Apodérate de la comunicación, sin sonar con egocentrismo. Utiliza el “Yo siento”, “He observado”, “Desde mi perspectiva”, “Quiero comunicarte que…”, para ir directo al punto. Lo opuesto es echar culpa a los demás apuntando con un dedo: “Tú haces tal cosa y por eso…”

  • Ofrece alternativas

La comunicación humana es suficientemente rica para abrir caminos y tender puentes.

Piensa en las formas en que podrías incentivar una mejor relación ganar = ganar con la asertividad, mientras transmites todo lo que desees, constructivamente. Lo opuesto es cerrarte a las posibilidades de cooperación con las demás personas, y querer imponer siempre tu punto de vista.

  • Busca la objetividad

Cuando te comunicas con una carga emocional de por medio pierdes objetividad, porque empiezas a interpretar e inferir cosas que, quizás, sean sólo tu visión de los asuntos.

La intención es despojar a tu comunicación esencial de cualquier connotación calificativa negativa hacia la otra persona, para que el mensaje llegue fuerte, claro y puro: es decir, sin distorsiones emocionales.

  • Muestra tu mapa y reconoce el mapa ajeno

Es cierto que siempre transmitimos desde nuestro mapa, creencias y paradigmas. Para mejorar, el ejercicio de asertividad aquí es buscar empatizar, entendiendo el mapa de la otra persona, cómo se siente y cuáles son sus motivaciones.

Por ejemplo, la búsqueda de puntos en común al comunicar creando una opción satisfactoria para ambas partes, es una forma de calzar ambos mapas en un resultado concreto.

En este punto es importante cuidar el tono con que te expresas, porque de él depende cómo responderá la otra persona.

Recuerda que hay gente que es prioritariamente visual (se forman imágenes en la mente para entender el mundo), otras auditivas (el tono, secuencia y velocidad de información permite que llegue o no el mensaje) y también kinestésicas (más conectadas con emociones, sensaciones y sentimientos). Si abarcas estos tres canales  te asegurarás de que tu mensaje llegue a destino de una u otra forma.

  • Técnica del disco rayado

Se trata de repetir lo que queremos, o lo que no queremos, reiterando una frase o idea una y otra vez, independientemente de lo que diga la otra parte. No se trata de actuar groseramente, sino de que le quede clara nuestra posición sobre lo que deseas transmitir: no moverte de tu posición, si eso es lo que realmente deseas.

Por ejemplo: “No voy a ir al almuerzo” y luego “Agradezco la invitación: no iré al almuerzo”; y sigues con “Me complace que me invites, aunque esta vez he decidido no participar del almuerzo”, y así sucesivamente.

Generalmente a la tercera o cuarta repetición ya se comprendió el mensaje. No es necesario que te salgas de tus casillas cuando lo haces.

  • Técnica banco de niebla

Otro recurso de asertividad es no rechazar de inmediato los argumentos que dice la otra persona, aunque tampoco significa que los estarás aceptando.

Por ejemplo, si estás recibiendo una respuesta descortés, aunque tu planteo no haya sido de esa forma, puedes hacer un “banco de niebla” temporal expresando, por ejemplo: “Entiendo lo que dices; es un punto de vista para considerar.”

De nuevo, no has ratificado ni adherido a lo que dice. Simplemente, estás creando tu estado de asertividad en el vínculo para gestionarlo mejor. Con ese ablandamiento, puedes tender un puente en vez de comunicarte desde el conflicto.

  • Dar la razón

Hay muchos seres humanos que son discutidores por naturaleza: les gusta tener la razón, muchas veces con el único fin de satisfacer al ego o dejar en desventaja a la otra persona.

Lo cierto es que hay una enorme cantidad de situaciones en las que puedes dejar pasar situaciones no relevantes, sin meterte en discusiones o comunicaciones complicadas. No es necesario que te “subas” a todo tipo de respuestas o dardos verbales o gestuales, con el único fin de reaccionar.

La conducta reactiva, como dice Stephen Covey, disminuye tu poder de influencia y aumenta tu preocupación mental, nublando tu posibilidad de entendimiento, porque, literalmente, la mente se enceguece.

Por ejemplo, ante alguien que insiste permanentemente en su argumento, puedes decir “Tienes razón, y permíteme decirte que…”, e insertas lo que quieras expresar, siempre que sea algo que construya un mejor vínculo.

El simple hecho de decir aquel “tienes razón, y…” baja las defensas de las demás personas, y permite que digas lo que quieres aportar, sin entrar en tonos hirientes o en el enojo.

  • Crea un entorno favorable

Las situaciones de comunicación asertiva están diseñadas para evitar roces, conflictos y para que puedas expresar todo lo que quieras y necesites, desde una perspectiva constructiva.

Se requiere que el entorno sea cuidado; por ejemplo, sin ruidos que interrumpan el flujo entre las personas, o con confidencialidad cuando sea necesaria.

  1. Posturas y actitudes asertivas

Para finalizar, otro aspecto relevante es el del lenguaje no verbal: lo que dicen tus gestos. Posiciones cerradas como los brazos cruzados o el cuerpo echado hacia atrás no ayudarán a conectar.

Algunas ideas: Mira a los ojos; busca que tu postura sea, de alguna forma, parecida a la de la otra persona; evita interrumpir; escucha lo que te dicen (no se trata simplemente de oír, sino de afinar más profundamente esta habilidad); toma notas de los argumentos que te parecen relevantes para conversarlos amablemente; y complementa esta danza utilizando algunas expresiones tal cual las que escuchaste, intercalándolas dentro de tus propios argumentos: esto le hará sentir que le prestaste atención.

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Daniel Colombo

Facilitador y Máster Coach Ejecutivo especializado en alta gerencia, profesionales y equipos; mentor y comunicador profesional; conferencista internacional; autor de 31 libros. LinkedIn Top Voice América Latina. Certificado por ICF; Coach certificado y Miembro de John Maxwell Team.

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Acerca de DANIEL COLOMBO 161 Articles
Daniel Colombo es un reconocido coach y comunicador profesional. Escritor. Especialista en motivación y liderazgo.